(21) Cauterizando una herida

10 1 0
                                        

Destruyendo el tejido de mis entrañas.

Con aquella sustancia cáustica, que así se sana. ¡Patrañas!

De aquel órgano color blanco que por bermejo hemos tomado.

Pues bombea el líquido de la vida llevándolo de lado a lado.

A mí me han engañado, pues ilusa me han creído.

Ácidos y alcalinos, claro que arden sin el cuidado debido.

Para sanar tiene que arder, tiene que doler.

Pero, ¿qué ironía hay en eso? Mi voz la voy a hacer valer.

Claro que duele y tiene que hacerlo.

Si no, nunca sabrás qué sanar. Ese mundo tienes que conocerlo.

El claro recordatorio de que nuestro pulso late y se encuentra caliente.

Pues a todas las situaciones, por más complejas, hay que hacerles frente.

Agua salina me han colocado.

En el alma, una herida abierta que se encontraba drenando.

Puesto que la lesión la estaba cauterizando.

Mas no se compara con el alivio considerado.

Un gran doctor dijo que el tiempo cura.

Mas un amigo mío dijo que el tiempo sin acciones es mera locura.

Puesto que dejarlo avanzar sin ningún plan a ejecutar

Sería lo mismo que procrastinar.

La ventana de lo análogo y lo diferente

de la intervención y su convaleciente

dándote cuenta de que sanar está en el proceso, enfocándose en el presente.

Acepta tus cicatrices.

Acepta tus caídas.

Acepta tus logros.

Lucha por esos tesoros.

Acepta tu pasado buscando cambiarlo.

Hasta llegar a la cima y lograrlo.

Más no te castigues, ates y culpes por los errores.

Aprende de ellos y refuerza tus valores.

Pues así es la forma de mantener a tu alma unida.

Pues así es la forma de cauterizar una herida.

𝑆𝑖 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑎𝑚𝑜𝑟, 𝑆𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑑𝑜𝑙𝑜𝑟Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora