Cuando la esperanza se apaga

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Hoy caminan mis pasos
sin rumbo, sin prisa,
como si el horizonte
se hubiera disuelto en la niebla.

Ya no hay promesas que alcancen,
ni estrellas que guíen,
el cielo es un lienzo vacío
donde la luz no se atreve a pintar.

He perdido la brújula,
y con ella, el norte.
Cada latido parece eco
de un corazón lejano
que ya no me pertenece.

¿Qué queda cuando la esperanza se apaga?
Un silencio que grita,
una sombra que pesa,
un abismo que, aunque profundo,
se siente familiar.

Las palabras ya no consuelan,
el tiempo no cura,
solo avanza, indiferente,
como el viento que barre las hojas
de un otoño sin fin.

No pido más luz,
ni más promesas.
Solo un respiro,
una pausa en este vacío
donde el alma ha dejado
de buscar el amanecer.

Aquí, donde ya no espero nada,
quizá sea donde encuentre
lo que nunca supe buscar.

𝖯𝖤𝖭𝖲𝖠𝖬𝖨𝖤𝖭𝖳𝖮𝖲: 𝘗𝘰𝘦𝘮𝘢𝘳𝘪𝘰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora