Hilos del destino

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Bajo un cielo lleno de estrellas,
dos almas se buscaban sin saberlo,
conectadas por hilos invisibles,
tejidos por el destino en silencio.

Taki, en la ciudad de sueños y acero,
sentía en su pecho un vacío extraño,
como si alguien, en algún rincón lejano,
estuviera esperando su llamada.

Mitsuha, en las montañas quietas,
soñaba con la vida que nunca había tenido,
un deseo profundo de escapar del presente,
sin saber que ya vivía en otro corazón.

Día tras día, sus vidas se cruzaron,
como el sol y la luna compartiendo el cielo,
cambiando lugares, compartiendo miradas,
sin entender por qué el tiempo jugaba con ellos.

Pero en cada intercambio, en cada momento,
fueron descubriendo algo más profundo:
una conexión que el tiempo no podía romper,
un amor que no necesitaba palabras.

El cometa cruzó los cielos una noche,
y con él, el recuerdo de algo perdido,
de un pueblo borrado, de una promesa olvidada,
y de un nombre que se desvanecía como el viento.

Taki corrió, luchando contra el olvido,
y Mitsuha, en lo alto, lo recordó también.
En el borde del tiempo,
en el borde del mundo,
se encontraron al fin,
aunque fuera solo un momento.

𝖯𝖤𝖭𝖲𝖠𝖬𝖨𝖤𝖭𝖳𝖮𝖲: 𝘗𝘰𝘦𝘮𝘢𝘳𝘪𝘰Donde viven las historias. Descúbrelo ahora