heat waves
Beacon Hills no es un pueblo normal, es un lugar supernatural rodeado por muchísimas especies que rodean a los adolescentes, adultos y a los habitantes en general.
Dáire Fitz es una estudiante popular, con un futuro planeado en una univer...
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.˚ׅ ❛ capítulo cinco poisonous ❜𓈒˙
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La oscuridad se vuelve en el pasillo del colegio al cual no he llegado está noche, aunque todo parece real a excepción de lo paralizante que están mis músculos. No puedo moverme del cuello para abajo pero por alguna razón camino por el largo pasillo oscuro, siento un miedo inmenso que se combina con impotencia al no poder despertar.
Respiro con pesadez y de reojo observo una grande silueta que desprende un ruido al movimiento de escamas pegajosas, es raro, más el saber lo que estoy escuchando. Cierro los ojos y entonces en uno de los casilleros leo una palabra única y que jamás había visto.
«Kanima»
La luz vuelve de un brinco y abro los ojos tan pronto como se me permite, girando al otro lado de la cama, donde las mariposas siguen ahí y siento que me juzgan como Margo ahora mismo en la entrada de mi habitación. No he hablado con ella desde hace días, así que está vez no es la ocasión.
—¿Vas a dejarme contarte?— inquiere con una canasta llena de ropa sucia.
Suspiró, me levanto de la cama y vuelvo a ella cuando cierro la puerta de mi habitación.
Eso es un claro «no» no estoy lista para lo que sea que está apunto de decirme y además, ¿Qué quiere contarte? ¿Qué oscuro secreto me ha estado ocultando?
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El sueño se apodera de mi con tan solo la mera idea de entrar a economía, así que me quedo con la cabeza adentro del casillero un momento antes de que suene la campana, seguro recibiendo miradas extrañas de todo el mundo cuando me quedó más quieta que una estatua.
Abro los ojos de golpe cuando escucho pasos cerca y miro a Isaac a unos metros de mi en su casillero, no me mira porque está guardando algunas de sus cosas, así que me dedico a fingir que no está ahí.
Me rasco la frente y finjo mirar algo interesante en mi casillero hasta que se reojo observó que se acerca con lentitud, así que le saludo con un ademán.