¿Un asesino? ¿Un delincuente? ¿Qué eres realmente?
¿Por qué no pudo evitar acercarse a aquel chico?
Un chico sentado precisamente en la silla frente a sus narices, esperando pacientemente una cita psicológica al igual que él... ¿Eran iguales? Gran...
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En ese momento, Yoongi se encontraba completamente concentrado en la cocina, con sus manos moviéndose de un lado a otro, mientras su garganta tarareaba una melodía; Se encaminó de nueva cuenta a la isla y tomó un cuchillo entre sus manos, deslizándolo por la cebolla, cortando esta misma en rodajas finas
Sonriendo con satisfacción al ver el desayuno en su próximo fin
Se encontraba orgulloso de sí mismo, al preparar algo con sus propias manos. Corto el pepino en trozos y se giro al escuchar el sartén chispear por el aceite, por lo que tomo los huevos y los rompió contra el borde del sartén, observando por un segundo como estos se cocinaban, alejándose un poco al ver crecer una gran burbuja de aceite entre ellos
Nada sucedió y aquello alivio el pecho del hombre con mandil, olfateo un poco el aroma en la cocina y sonrió con satisfacción, era un aroma digno
No era un olor tan desagradable
Con un poco de impaciencia, miro los huevos freír, esperando el preciso momento para añadir los otros ingredientes, sin embargo, un grito lo hizo saltar en su lugar
— ¡Déjame ir! — Gritó Jimin desde el sótano — ¡Alguien, por favor!
cerrando por un segundo sus ojos, dejando escapar un suspiro, negó con su cabeza, escuchando los insensatez gritos de Jimin, seguramente ya se había aburrido, pero no era como si pudiera hacer algo más, tenía la certeza de que si lo dejaba subir a su habitación, se lanzaría desde la ventana con tal de escapar y él no permitiría que aquello ocurriera
Primero debía ganar su confianza
Tomó una espátula y volteó su ahora tortilla, mirando el perfecto amarillento, tan similar al hermoso anterior color de cabello de Jimin. Sin evitarlo sonrió y colocó la tortilla en un plato de vidrio
— Espero que le guste — habló consigo mismo, dejando el plato plano en la bandeja, junto a la avena, el jugo, los panes tostados y la ensalada
Había despertado muy temprano, solo para preparar un digno desayuno para Jimin, no planeaba dejarlo pasar hambre, sin embargo, cada vez que intentaba alimentarlo, este mismo se encargaba de mostrar su disgusto por su comida, ni siquiera la aceptaba
Comprendía que era por la situación, no todos los días te secuestra un hombre que desea experimentar sus historias y decide actuar como un lunático
Pero, llegaba a preguntarse, si aquel lindo hombre no sentía hambre o no sentía ansiedad al no tener nada en su estómago que consumir
Con seguridad tomó ambos lados de la bandeja, volviendo a tararear aquella melodía que amaba tanto, caminando por todo ese camino que conocía bien, para luego dejar la bandeja en el suelo y abrir la puerta con las llaves