Ser NINI es lo mejor del mundo :), no es cierto, ya soy parte de la esclavización laboral.
Por cierto, me dio flojerita intentar de nuevo hacer que Spreen hable como argentino y a Luzu en su acento de España, así que hablarán normal a partir de ahora (si es que no me vuelvo a olvidar de la historia)
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-No creo que entre, Roier
Se podía escuchar la voz tensa de Spreen, a tal punto de ser un pequeño susurro cargado de nervios, sin saber exactamente qué hacer.
Roier miraba atentamente a Spreen, sin perderse sin movimiento, como si estuviera evaluando su siguiente acción, o tal vez solo lo hacía para fastidiar al alfa de lentes de sol.
-Ya cállate y ponlo ahí, no es tan difícil
Le contestó, notándose la desesperación en su voz, pero al percatarse de que Spreen tenía razón, eso no encajaba allí, haciendo que Roier soltara un largo suspiro lleno de decepción para luego dejar caer todo su peso sobre su asiento, regalándole a Spreen un mirada que ni siquiera este puso descifrar.
-Oye, no me mires así, no es mi culpa que esté tan pequeño- Intentó defenderse, pero sabía que también tenía la culpa, después de todo, había sido igual de insistente que Roier para intentarlo.
Roier tomó la pequeña pieza de entre los dedos de Spreen, analizándola como si fuera una muestra sumamente interesante. No quería darle la razón a él alfa, primero muerto, por lo que se limitó a dejar nuevamente la pieza sobre el escritorio.
Llevaban una semana intentando armar un rompecabezas de mil piezas, aunque Spreen no era muy fanático de aquellas cosas, no puedo negarse a la invitación del omega a armar uno por primera vez, pero no llevaban ni medio rompecabezas armado, causándole más un dolor de cabeza que el “desestres” que supuestamente Roier le había afirmado que tendría al momento de armar dicha cosa.
Pero vaya que sentía todo menos “desestres”.
-Vamos a comer, creo que mi jefe ya terminó la comida.
Ambos se levantaron con pereza, ni tenían ganas de hacer siquiera el mínimo esfuerzo físico, pero el olor de la comida que había hecho Mariana llegaba hasta la habitación de Roier, lo cual era difícil de ignorar incluso para Spreen, quien se había vuelto adicto a la comida casera del beta.
Al llegar a la planta baja, encontraron a Mariana, quien estaba haciéndole una coleta a Juana mientras esta comía, o al menos eso intentaba, su porción de enchiladas, aunque ella no comía más de tres. A veces Roier le tenía cierto pésame a la pequeña Juana, viendo como hacía leves muecas cuando Mariana le peinaba el cabello, echándole bastante gel para que ningún mechón de pelo se saliera de lugar, pero tanto Roier como Spreen pensaban que era seguro que, ojalá y no, ningún piojo pudiera moverse ante tanta capa de gel.
Mariana sabía exactamente la cantidad de comida que Roier digería, así que no fue sorpresa para este ver solo dos enchiladas en su plato. Juana podía comer tres, eso era humillante, no es fuera un especialito para la comida, le gustaba el sazón de Mariana, pero no podía evitar querer ir al baño a vomitar todo solo por exceder una mínima porción de su plato.
-¿En serio solo vas a comerte eso?, que débil eres- Dijo Spreen, tomando asiento al mismo tiempo que Roier. No lo había dicho con mala intención, después de todo así solían llevarse a pesar del poco tiempo que se conocían, pero al notar que Roier ni siquiera puso alguna mueca molesta, se disculpó de inmediato.
-Él es así- La voz suave de Mariana se hizo presente en el comedor, captando la mirada de los dos adolescentes- Tiene algunos problemas en su estómago, a veces no puede comer en exceso.
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Your Love Is All I Need
General FictionSpreen... un alfa dominante, un chico mimado, revelde, atractivo, guapo, irresponsable y desmadroso, lleno de lujos y comodidades en su vida, hijo único de Vegetta y Rubius de Luque. Roier..... un omega, un chico amigable y carismático, amigo de tod...
