—Se le pasará, no es nada grave. —dijo Deaton después de analizar a Noah, quien seguía muy drogado por el wolfsbane ingerido.
Cuando Derek y Peter llamaron a su puerta, no esperó tener que atenderlos por esa cuestión, aún más cuando parecían saber algo en lo que estaba involucrado.
Noah se bajó de la plancha de un pequeño salto y, adormilado, caminó hacia su padre y su tío. Fue una noche cansada. Tantas cosas que su cabeza no entendía y el mal humor de su padre Derek no ayudaba.
No entendía por qué estaba tan molesto solo por haber sido drogado. Aunque Noah tenía que admitir que no esperó que Mika le hiciera eso. Parecía buena persona y había sido la primera persona de la que se hacía amigo.
Se sintió tonto, ni siquiera pensó en escuchar los latidos de su corazón para saber si mentía. Lo había engañado y utilizado.
—Regresa al auto y, Peter, vigílalo. —ordenó, porque después de todo, seguía siendo el alfa.
—Claro, por supuesto, haré de niñera. —Bufó y empujó del hombro al chico, quien caminó sin reclamos.
Deaton comenzó a guardar sus instrumentos. Una vez que se quedaron solos, Derek saltó contra la plancha golpeándola con un puño. El aluminio se estrelló con facilidad contra la piel del lobo.
—¡Tú lo sabías! —Acusó. Deaton tenía la misma expresión calmada de siempre. Continúo acomodando los diferentes frascos y artilugios de la veterinaria. Ni siquiera la furia del lobo lograba exaltarlo.
—¿Y qué si sabía? —respondió después de mucho tiempo.
—Me ocultaste durante años que tenía un hijo. De saberlo, yo hubiera...
—¿Qué hubieras hecho? Yo no te oculté nada, fue Stiles quien quiso ocultarlo. —Aquello dejó sin palabras a Derek. —Yo solo hacía mi trabajo, proteger a los lobos, y el niño en su vientre era un lobo; no puedes culparme por eso.
—¡Él me abandonó sin decir palabra alguna! A todos, a su padre, a su mejor amigo y a mí. Y no solo eso, se llevó una parte de lo que soy. —Gruñó; lo único que separaba a Derek de Deaton era la plancha, quien estaba recibiendo la consecuencia de su ira.
—Tenía el corazón destrozado cuando se marchó de aquí. Era solo un chico confundido porque la persona a la que más amo cambió no solo su corazón, sino su cuerpo, y de ello nació tu hijo. Debiste decirle.
—Yo no... no creí que él pudiera... es, es algo muy raro, uno en un millón. —Derek no encontraba las palabras. Nunca le contó de esa posibilidad porque, hasta donde sabía, era una casualidad casi imposible. Jamás pensó que sus almas encajaran tanto y en conjunto la magia del propio Stiles los bendijera con tal regalo.
— El pasado no se puede cambiar, eso tú lo sabes muy bien. Lo has aprendido por las malas muchas veces. — Derek tragó profundo y suspiró, calmándose y aceptando las sabias palabras del druida.
—Yo pensé que había hecho las cosas bien, no sé qué pasó, no sé por qué me dejó —en sus ojos se podía ver el dolor y la melancolía de la pérdida que seguía guardada en su corazón. Aunque habían pasado años, jamás lo había olvidado y ahora menos que nunca entendía por qué Stiles lo dejó.
—Solo alguien puede resolver esa duda y ese es Stiles. Así que apúrate a sacarlo de ahí.
[...]
Peter observaba por el espejo retrovisor a Noah intensamente, analizando cada parte de su persona. No hace mucho habían confirmado las sospechas que tenían sobre ser un hijo legítimo de Derek. Ahora, entre más le miraba, más encontraba parecido a ambos.
—Te pareces tanto a Derek, pero también a Stiles. —comentó.
Noah frunció el ceño.
—Stiles, Stiles, ustedes siempre mencionan a un tal Stiles, pero yo no sé de qué hablan. Bufo molesto.
—Sus dedos tamborileaban en sus brazos cruzados.
—Entonces, como explicas tu existencia, ¿Qué hay de tu madre?
—Mamá... Mamá se fue, nos dejó a mí y papá solos. —Tardo en darle una respuesta al hombre.
—¿Y cuál era su nombre?
Por más memoria que hacía, no podía recordarlo, aunque sintiera que lo tenía en la punta de la lengua. Su mente no le daba ninguna imagen o recuerdo.
—Pues no lo sé, porque nos dejó cuando era pequeño. —Estalló alzando la voz.
—¿Estás seguro? —presiono. Peter era de los que pensaba en métodos más directos. Incluso teorizo qué pasaría si accedía a su memoria mediante las garras, pero para eso tendría que convencer a Derek. Era una buena oportunidad para resolver dudas que sabía que su sobrino tenía.
Antes de que pudiera responder algo más, Derek apareció de nuevo, subió al auto y condujo con un terrible humor de vuelta a la mansión.
[...]
—Derek me contó lo que pasó el día de ayer. — Era domingo por la mañana, Noah tenia una terrible resaca y lo ultimo que queria era un sermón de Scott.
El ceño de Noah se frunció preparando una defensa, pero Scott no lo dejó seguir.
—No te juzgo, mira que yo también me enamoré de una cazadora.
—¿Qué? No, no. ¿Estás diciendo que yo me enamoré de ese chico? No, para nada, ¡asco! —Fingió varias arcadas hasta que el asco se volvió realidad y tuvo que aguantar el vómito en su garganta.
—Bueno, la idea es que yo confié en alguien que resultó ser algo que no era y lo mismo era yo para ella.
—Sí, sí, conozco la historia, pero contigo fue diferente; ella no pidió nacer en esa familia y tú no pediste ser mordido por Peter. Aquí, ese maldito sabía quién era y jugó todo ese tiempo conmigo.
—Derek hablará con Araya para dejar las cosas en claro.
—No, que no lo haga. No quiero quedar como un cachorro que va a esconderse entre las patas de su alfa.
—Noah, es tu padre y tu alfa, claro que va a hacer algo si alguno de los suyos resulta herido. ¿Qué hubiera pasado si te transformabas a mitad de la fiesta o si atacabas a alguien?
—Bueno, eso no sería un problema, porque yo nunca... bueno, jamás he llegado más allá de los ojos de color o las garras. —Siente avergonzado; ya estaba en edad para transformarse.
Scott lo miró con tranquilidad.
—Seguro que pronto podrás hacerlo; a algunos les pasa así, es diferente con los lobos nacidos. — Scott pensó que de estar ahí Stiles, este tendría una explicación. No entendía cómo es que su amigo había podido criar a ese chico tan bien.
—Scott... Alguien está aquí y quiere hablar contigo. —Apareció Lydia, en la habitación.
—¿Quién? —Scott se levantó de inmediato. Nadie sabía que se encontraba en la mansión Hale.
—No lo sé, es un lobo, pero nunca antes lo había visto. Dice llamarse Isaac.
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Rosa Pastel- Sterek
FanfictionTodos los planes para el futuro, todas las ilusiones y historias de amor, su cuento de color de rosa y el final feliz. Todo puede destruirse en cuestión de segundos por una simple acción volviendo ese mundo de color gris. Eso fue lo que le paso a St...
