En un vecindario, un niño estaba jugando al fútbol en su patio trasero cuando su balón terminó en el jardín de sus vecinos. Avergonzado, le pidió a su vecina Ruby que, por favor, le devolviera el balón, sin saber que ese pequeño incidente sería el i...
"Yo soy la persona que te hace reír cuando sabes que estás a punto de llorar."
You Belong With Me - Taylor Swift
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12 años atrás
Un chico de 7 años jugaba al fútbol en el jardín trasero de su casa hasta que, al patear el balón con mucha fuerza, este cayó en el jardín de la casa de al lado. Después de pensar un rato en qué debería hacer, decidió ir a la casa de sus vecinos y pedirles amablemente que le devolvieran su balón. Sin embargo, escuchó un grito proveniente de la casa de sus vecinos:
— ¡Ey, tú! Casi me golpea tu balón en la cabeza. Deberías tener más cuidado — dijo una niña, y por el tono de voz, él lo reconoció.
—Lo siento, calculé mal mi tiro y por eso cayó en tu patio. ¿Podrías devolverme mi balón, por favor? —respondió él, rascándose la cabeza al escuchar la queja de la niña de al lado—. Tendré más cuidado la próxima vez, lo prometo.
— Te devolveré tu balón, pero si vuelves a tirarlo a mi patio y hay posibilidad de que yo me haya hecho daño, no te lo devolveré de nuevo —respondió la niña detrás de la cerca.
— Trato hecho. Evitaré patearlo demasiado alto, pero devuélvemelo, que se me acaba el tiempo para jugar y pronto tendré que ir a hacer mi tarea —respondió el dueño del balón, esperando ansiosamente su balón.
La niña de al lado lanzó el balón con poca fuerza hacia la casa del niño para que pudiera terminar de jugar. Al ver el balón acercándose, él sonrió nuevamente y gritó:
—¡Gracias!
Agradeció a su vecina por devolvérselo.
—Por cierto, ¿cuál es tu nombre? —preguntó el niño a su vecina.
—Ruby, me llamo Ruby —respondió a la pregunta del chico del balón—. ¿Cuál es el tuyo? —preguntó con curiosidad.
—Es un lindo nombre —respondió él—. Mi nombre es James, un gusto conocerte, Ruby. Volveré a jugar; espero que mi balón no vuelva a caer a tu casa. ¡Nos vemos! —dijo James, alejándose de la cerca que dividía su casa de la de Ruby.
Lo que James no sabía era que Ruby lo observaba a través de un agujero en la cerca de madera, fijándose en cada movimiento que él hacía mientras jugaba al fútbol. Hasta que, finalmente, tuvo que retirarse para hacer lo que había mencionado hacía algunos minutos: su tarea.
Los siguientes días siguió la misma rutina; James salía a jugar y su balón caía en el patio de Ruby y luego ella se lo pasaba, no sin antes regañarlo...por supuesto. Luego se quedaban charlando hasta que a James le tocaba hacer la tarea. Sin embargo, una tarde Ruby se dio cuenta de que James no había salido a jugar como era costumbre. Extrañada por la ausencia, decidió ir a la casa de James para comprobar si todo estaba bien.
Al salir, lo primero que vio fue un camión de mudanza. Intrigada, tocó la puerta de la casa de James.
—¡Hola, James! Me he dado cuenta de que no has salido a jugar esta tarde. ¿Está todo bien? —preguntó Ruby.
—¡Ruby! —respondió James, al ver a la niña de cabello ondulado—. Nos vamos a mudar. Iremos a vivir a Wandsworth, Londres, porque a mi papá le surgió una oportunidad de trabajo.
En ese momento, Ruby sintió que una parte de ella se iba con James, mientras el oxígeno parecía abandonarle los pulmones.
—¿Te irás? —logró articular Ruby, con voz temblorosa.
Al ver la reacción de Ruby, James dejó de sonreír y se pasó la mano por el cabello, mostrando empatía.
—Sí, lo siento. Pero no te pongas triste; te escribiré cartas todos los días, te lo prometo —dijo James con una media sonrisa, colocando su mano en el hombro de Ruby.
Ruby sonrió ante las palabras y promesas de James, imaginando qué escribiría en esas cartas.
—¿Lo prometes? —preguntó, insegura.
—Lo prometo, Ruby Bell —respondió James, sonriendo y llamándola por el apodo que le había puesto una tarde.
—Te creo, pero no se te olvide, Maxwell —le dijo Ruby, señalándolo con el dedo índice.
—Lo prometo —repitió James, sonriendo.
Con una sonrisa en los rostros, se abrazaron, pero ambos sabían que ese abrazo significaba un "hasta pronto".