🌻⚽️🍂; 𝙎𝙖𝙡𝙜𝙖𝙢𝙤𝙨 a conversar un rato cualquier día, pa' recordar esos momentos cuando tu eras mía
Después de muchos años de vuelen a encontrar... se vuelven a ver
Y como el primer día, el amor y el deseo siguen en el aire pesado de las cáma...
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Richard 2 AÑOS DESPUÉS
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—«¡Oh, gloria inmarcesible! ¡Oh, júbilo inmortal! En surcos de dolores, el bien germina ya... ¡el bien germina ya!»
Se escucharon los aplausos retumbando por todo el estadio tras el himno entonado por Carlos Vives. Nos dispersamos por la cancha hacia las posiciones asignadas por el profe Néstor Lorenzo para dar inicio al encuentro.
—¡Vamos, Colombia, hijueputa! —gritó James desde el medio campo, arengándonos a todos.
El árbitro pitó, dándole así inicio a la gran final del Mundial 2026. Transcurría la mitad del partido y el marcador aún estaba 0-0; siempre que se juega contra un rival tan fuerte como Argentina es difícil encontrar espacios, pero manteníamos la fe intacta de que la oportunidad iba a llegar. Corría de un lado a otro en mi posición, viendo cómo la pelota pasaba por los pies de Lucho.
—¡Libre! —pidió James desde la parte superior del campo.
Lucho le cedió la esférica al número 10, quien tiró un zic-zac espectacular esquivando a los defensores argentinos. Se acomodó cerca del área y sacó un zurdazo potente al ángulo, anotando así el primer gol para la Tricolor.
Minuto 88; no había mucho tiempo de reposición y, aunque el triunfo era nuestro, la jugada no se iba a quedar así. Aproveché un pase bombeado que me filtraron y, de forma rápida desde fuera del área, le pegué de primera a la esférica. Observé cómo el balón tomó una curva perfecta buscando el arco. El estadio quedó en absoluto silencio durante los segundos más largos de mi vida, hasta que por fin la pelota besó la red por la parte alta.
El estadio estalló en un solo clamor:
—¡¡¡GOL!!!
Inmediatamente me volví loco en la celebración y sentí a todos mis compañeros encima.
—¡Gol, hijueputa! —grité con los ojos llenos de lágrimas de felicidad.
Caí sobre la grama recibiendo cada abrazo, empujón y felicitación de la plantilla. Me levanté emocionado y fui directo hacia la tribuna sur. Fijé la mirada en las dos mujeres más importantes de mi vida, ubicadas en uno de los palcos vistiendo camisetas con mi dorsal. Las señalé, armé un corazón con las manos y rematé haciendo la señal de la "V"para dedicarle el gol a mi hermosa hija.