Lo que me robo.

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Jungkook arrastró a Taehyung dentro del club nocturno, donde la música retumbaba y las luces destellaban.

—¿Dónde está Cheng? —preguntó Jungkook al Castaño, su mirada helada.

El Castaño negó con la cabeza.

—No lo veo, jefe. Pero algo no está bien aquí.

De repente, Cheng emergió de las sombras.

—Jungkook... Me has encontrado —dijo con sarcasmo.

—Cállate, Cheng —gruñó Jungkook—. Esto termina hoy.

Cheng se rió.

—Nunca terminará. Park Beakhyung me robó todo. Y ahora, su hijo pagará.

—Eso no es verdad —gritó Taehyung, forcejeando contra Jungkook.

—Cállate, bastardo —espetó Jungkook, sujetándolo con fuerza.

El Castaño intervino.

—Jefe, detén esto. Estás yendo demasiado lejos.

—No te metas, Namjoon —advirtió Jungkook, su voz peligrosa.

De repente, la policía irrumpió en el club.

—¡Todos quietos! ¡Este lugar está rodeado!

Cheng sonrió plácidamente ya que su plan estaba empezando. No había logrado matar al menor, pero al menos quitaría a jungkook de sus camino.

—Alguien más quiere que pagues por tus errores, Jungkook.

Jungkook miró a Cheng con odio.

—Maldito hijo de puta...Voy a matarte —gruñó.

—¡Alto! ¡Quietos! — gritó el oficial al mando de la policía. — Jeon Jungkook,  estad detenido por lavado de dinero y distribución de drogas.Te ordenamos que te calmes y te entregues pacíficamente.

—No tengo nada que esconder — respondió , mirando a la policía con desdén. — Y no voy a entregarme sin luchar.

— No, no es así — intervino Taehyung, liberándose de la sujeción de Jungkook. — Jungkook no es el culpable. Es Cheng quien está detrás de todo.

Todos los presentes  se quedaron atónitos, sin embargo, el jefe no pudo evitar sentirse  intrigado. Era más que evidente  que el no sabía nada, pero ¿por qué  mentiría?.

— ¿Qué sabes tú sobre esto? — preguntó el oficial, sorprendido.

— Cheng es el que ha estado amenazando a Jungkook —explicó Taehyung. — Y también es el que ha estado detrás de la muerte de mi padre.
El pelinegro alzó  una ceja por la repentina respuesta del chico.

—Más  vale que te calles, niño.—

—No, no lo haré, por favor... deben escucharme, por favor.—

El menor insistió, sin embargo, fue ignorado, mientras  el pelinegro y sus hombrse eran arrestados.
Unos segundos  pasaron, para que el oficial, cayera, desplomado  al suelo. Uno de los hombres  le había disparado en la cabeza. Aquel sujeto se acercó desde  lejos, directamente  hacía  su jefe, entregando la misma  arma.

— Tardaste demasiado.

— Perdón, señor. — sin titubear, tomo el arma disparo a aquel viejo que comenzó  todo.

— ¡REFUERZOS! — Gritó uno de los policías.

— ¡CUBRANCE!—

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⏰ Última actualización: 3 days ago ⏰

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Hate You  | kookvDonde viven las historias. Descúbrelo ahora