Un año después
Taehyung se encuentra terminando de limpiar los rastros del último trabajo, asegurándose de que no queden huellas o marcas que lo comprometan.
Ha pasado un año y finalmente todo término, tras varios meses en guerra con el señor Min al fin puede establecercerse tranquilo en donde desee.
Las cosas no han sido faciales, ha estado huyendo este último tiempo, sin quedarse en el mismo lugar por más de un mes o máximo 2, cambiando de nombre, de locación y de vida.
La habitación vacía, aunque fría, se siente como un nuevo comienzo. Por primera vez en mucho tiempo, la paz parece a su alcance. Sin embargo, la tranquilidad es traicionera; el eco de su pasado siempre estará siguiéndolo como una sombra que nunca lo abandonara.
Mientras guardaba el último objeto en su maleta, un sonido inesperado interrumpe sus pensamientos: el suave tintineo de un llavero que conoce demasiado bien.
Taehyung gira rápidamente con su corazón latiendo con fuerza.
Allí está Jimin, de pie en la entrada, con una expresión de sorpresa y alivio.
—Tae... —su voz tiembla, pero la determinación en sus ojos lo mantiene en su lugar.
Taehyung siente una oleada de emociones. Había pasado tanto tiempo, tantas noches en vela pensando en Jimin, en lo que dejaron atrás.
La tensión del último año, de huir y esconderse, parecía disolverse en un instante.
— ¿Qué haces aquí? —preguntó, tratando de sonar más fuerte de lo que se sentía.
—Vine a buscarte. No podía quedarme sin saber... sin saber si estabas bien. —Jimin dio un paso al frente, su mirada fija en la de Tae—. No importa lo que haya pasado, lo que hayas hecho... quiero que sepas que estoy aquí.
-¿Como, como me encontraste?, ¿Cómo supiste que estoy aquí?
La voz del alfa sale en un susurro, totalmente contraria al tono que solía usar siempre. Sus ojos muestran un pequeño brillo que creyó nunca ser capaz de ver y por primera vez su aroma es dulce y suave, haciendo que la atmosfera en todo el lugar sea agradable.
-Yo, contacte a Namjoon para que me dijera dónde estabas, lamento si volví así sin más pero necesitaba verte, este año ha sido difícil y yo... no lo sé Tae, supongo que te necesito.
Jimin no duda ni un segundo en correr a sus brazos y embriagarse con el aroma a eucalipto y tierra mojada. Refregándose con necesidad contra el fornido pecho del alfa, dejando pequeños besos en su cuello, sobre todo en su glándula de olor.
Taehyung por su parte, se aferra al delgado cuerpo, temiendo que todo sea un simple sueño y Jimin se desvanezca en cualquier momento, recordando las malditas noches sin el calor del omega o el aroma de cerezas en su cama.
—No sé si puedo... —susurra, sintiendo que el peso de su pasado amenaza con arruinar todo nuevamente.
—No tienes que hacerlo solo. —Jimin se acercó, la cercanía liberando una chispa de esperanza—. Lo que hemos vivido nos ha cambiado, pero no significa que tengamos que enfrentarlo solos.
Las palabras de Jimin resuenan en su interior, abriendo una puerta que creía cerrada para siempre. Taehyung da un paso hacia él, la distancia entre ellos desvaneciéndose.
— ¿Y si no sé cómo? —su voz era casi un murmullo.
—Te enseñaré. —Jimin sonríe, esa sonrisa que siempre había sabido cómo calmar las tormentas en su interior—. Vamos a empezar de nuevo. No importa dónde estemos, siempre estaré contigo.
-No sé si lo merezco, te he hecho mucho daño Jimin
El mencionado sonríe cálidamente, llevando sus manos al rostro contrario para acariciarlo suavemente y trazar un pequeño camino de mimos hasta sus labios, en donde deposita pequeños besos suaves, soltando sus feromonas dulces para trasmitirle al alfa el amor que sabe que necesita, dispuesto a dejar todo atrás.
-Pero ahora es tu oportunidad de redimirte, quiero que esta vez las cosas funcionen, estoy aquí porque quiero estar contigo Tae
-Jimin!!
—Tae, sé que hay cosas de tu pasado que no quieres compartir, pero quiero que sepas que estoy aquí, no solo por lo que sucedió antes, sino por lo que podemos construir juntos ahora.
Taehyung traga saliva, sintiéndose vulnerable por primera vez en su vida, la dulce mirada de Jimin logra atravesar cada muro que construyo a lo largo de su vida, exponiéndolo a un nuevo sentimiento que lo asusta, cada cicatriz, cada sufrimiento, cada golpe y lagrima es borrada ante una nueva caricia o beso, aturdiéndolo, el que estaba acostumbrado a tener el control en todo de golpe siente a su lobo temblar ante un inocente toque en su piel.
— ¿Estás seguro de esto? —preguntó, su voz temblando ligeramente—. No sé si puedo ser la persona que mereces.
Jimin se acercó un poco más, su mirada intensa. —No se trata de lo que merezcas o no. Se trata de enfrentar lo que venga juntos.
Taehyung siente cada centímetro de su piel erizarse por completo, por primera vez en mucho tiempo, la idea de abrirse a alguien comienza a tener sentido, sabe que sus demonios son muchos y algunos peores que otros pero también confía en la mirada llena de amor que le regala el pequeño omega, en esa sonrisa tan inocente y risueña que lo hace sentir vivo después de un año de sentir morir cada una de sus emociones.
— ¿Y si el pasado regresa a buscarnos? —preguntó, la sombra de la incertidumbre aun acechando.
—Entonces lo enfrentaremos juntos. —La seguridad en la voz de Jimin era contagiosa—. No tienes que correr más. Este es tu hogar, y yo quiero ser parte de ello.
Las palabras de Jimin resuenan en el fondo de su corazón, enloqueciendo a su lobo, de golpe todo el peso que había estado cargando durante años se siente más ligero, todo el temor, el odio y el miedo a si mismo se sienten lejanos. El aroma a cerezas inunda la sala, embriagándolo por completo, adormeciendo sus sentidos. Sabe y es consciente de que hay cosas que aclarar pero en este momento solo le importa volver a probar los rosados labios de su Jimin y hacerlo suyo nuevamente.
—Quiero intentarlo. —Las palabras salieron de su boca como un susurro de liberación—. Quiero que sepas todo de mí, incluso lo peor.
—Eso es lo que quiero, Tae. Quiero conocerte, en todas tus facetas.
Con esa promesa flotando en el aire, Taehyung se permitió sonreír, dejando que la esperanza floreciera en su pecho. Juntos, podían enfrentar cualquier tormenta que se avecinara.
Unos meses después...
Es una cálida tarde de otoño, el sol tiñe el cielo de tonos dorados y púrpuras mientras Taehyung y Jimin caminan por un parque cercano.
Las hojas crujen bajo sus pies y el aire fresco trae consigo el aroma de los árboles, ambos disfrutan de un delicioso postre con forma de osito panda y relleno de helado, decidiendo dejar atrás la vida que conocían para construir una nueva.
—Mira, Tae. —Jimin señaló hacia un grupo de niños jugando—. A veces pienso en cómo es la vida sin esas sombras. ¿Te imaginas?
Taehyung se detiene un momento, observando la felicidad despreocupada de los niños. Una sonrisa se dibuja en su rostro.
—Sí, creo que sí. Puede que haya esperanza después de todo.
—¿Qué tal si nosotros también creamos algunos recuerdos felices?
—Me encantaría.
Jimin sonríe coquetamente, acercándose a su alfa y uniendo sus labios en un beso dulce y lleno de todas las palabras que ninguno está listo para decir aun, dejando que sus lobos tomen el control de la situación y hablen por ellos. Entregándose una vez más al otro.
ESTÁS LEYENDO
El infierno Kim (vmin)
Fiksi PenggemarJimin es un omega que acaba de quedar huérfano a sus 18 años, luego de que sus padres fallecieran en un accidente de auto, tras verse ahogado en deudas y son saber recurre a vender su cuerpo ante alfas ricos para poder sostener su casa y su vida...
