Cada noche,
Permaneciste despierto
Hasta que la luna cambio
Y tu doncella escapo.
Cada madrugada,
Asegurabas el balcón
Hasta que forzó el cerrojo
Y se marcho.
Cada llanto,
Consolabas las estrellas
Hasta que se fugó.
Cada pesadilla,
Despertabas y encendias las velas
Hasta que dejó tu cama.
Y preferiste noches oscuras
Sin mas monotonías nocturnas,
A cambio de estar en claridad
y recordar que extrañabas a la doncella,
La cual se adueño de tu ya no palpitable corazón y lo robo.
