El sonido de la puerta abriéndose hizo que Vanessa saltara de la silla.
-Hola. —La dulce sonrisa de John se encontraba al otro lado.— Oí por ahí que llegaste una hora tarde. ¿Qué pasó?
-Me asustaste. —Jadeo mientras se tocaba el pecho.
-Perdón, ¿Vas a contarme? — Insistió él y sabía que no iba a poder zafarse de sus preguntas, por lo que tuvo que responder.
-Simplemente me quedé dormida, eso es todo. —Respondió tensa.— No tienes porque darme un sermón. Sé que aunque la empresa es nuestra, no tengo derecho a ningún privilegio.
-Claro que lo tienes. —Se burló su hermano.— Me alegro de que hayas descansado, princesa. Ya te hacia falta.
-John, ¿Aún eres amigo de esa chica que fue tu novia en el bachillerato? —Le preguntó la morena.
-¿Cuál?
-Aquella que estudiaba el significado de los sueños.
-¿Sonia? Lo último que supe de ella fue que se mudó a Chicago, debo de tener su número por ahí. ¿Lo necesitas?
-No, no te preocupes. Era una tontería.
-Está bien. Si ocupas algo ya sabes dónde encontrarme. —Vanessa suspiró, ese sueño había sido sólo eso: Un sueño. No podía permitir que la pusiera paranoica.
****
Los Ángeles, California.James suspiró sonoramente mientras entraba al edificio. Su padre había llamado hace unas horas. El hombre nunca llamaba, debía ser algo importante.
Entró con paso lento, no le afectaba que tanta urgencia pudiera tener su padre para hablar con él.
Ahora que lo pensaba bien, no podía ser algo de vida o muerte; sino claro, no hubieran acudido a él, sino a Derek.Mientras avanzaba notó la mirada de cada mujer sobre él. Sobre su pecho, su abdomen, su trasero, su cara, sobre el bulto en sus pantalones que jamás pasaba desapercibido, recorriéndolo de pies a cabeza mientras que él sólo sonreía.
Las mujeres eran tan predecibles.
-Señor Penallow. —Se aclaró la garganta la secretaria al verlo entrar, estaba sorprendida. Él nunca pisaba las oficinas Penallow.
-Mi padre habló. Supongo que le dijo que vendría. ¿Puedo pasar?
-Señor Penallow, yo creo que lo mejor sería llamar para saber si ésta ocupado y... —Dijo mientras levantaba el auricular, pero ya era tarde, James se dirigía a la oficina de Mike.
James abrió la puerta sin ningún signo de delicadeza, interrumpiendo así la llamada de su padre.
-Un imprevisto a ocurrido, hablo después contigo, Thomas. — pronunció Mike antes de finalizar la llamada.
James soltó una risa mental, así es cómo su padre lo llamaba: "Un imprevisto"
-Mike. —Dijo seco.
-James. —Contestó de la misma manera el hombre.
-¿Vas a decirme para qué me llamaste? Sabes que tus oficinas me provocan dolor de cabeza.
-Todo lugar te lo provoca, excepto los bares, al parecer.
-¿Me llamaste acaso para hablar de lo que hago con mi vida? ¡Por favor! Si esa charla ya está más que gastada. —Retrocedió furioso dispuesto a salir de ese lugar.— Ya me has dicho cuánto te avergüenzo cómo hijo y ya te he dicho yo que trataré que la prensa no me cache cuándo hago algo indebido. Pero lo siento Mike, ¡Tu hijo James sale en el noticiero porque lo vieron cayéndose de borracho en una cantina! Si quieres a alguien que salga para recibir medallas y reconocimientos habla con Derek.
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El Farsante [En Edición.]
Teen FictionVanessa Parker y Derek Penallow se enamoraron desde la primera vez que se vieron. Son felices, se aman y deciden casarse cinco meses después, en un Día de San Valentín. Pero algo cambia después de la boda; Derek es distante, grosero, parece odiarla...