-Voy a pedir los cafés. —Dijo la ojiverde, pero Vanessa la detuvo.
-Tú pagaste la comida, deja que yo pague ésto ¿Sí?
-Está bien, a mí tráeme un muffin de chocolate.
-Te va a dar un ataque con tanto chocolate en el organismo.
-Al menos moriré feliz. —Contestó rápidamente.
Vanessa sonrió y se dirigió al mostrador.
-Dos cafés, un muffin de chocolate con chispas de chocolate y una dona de maple, por favor.
La menuda anciana detrás del mostrador sonrió amablemente.
-Claro que sí, ahora mismo los preparo.
Vanessa le devolvió la sonrisa.— Gracias.
-¡Andrew, deja ya de hacerte el payaso! Vas a hacer que tire mi...
Fue entonces cuándo Vanessa oyó una risa seguida por una protesta y poco después sintió un líquido frío llenando su espalda.
-¡Andrew, por Dios, te dije que no me empujarlas! ¡Eres un idiota! — Gruñó.— Señorita discúlpeme, yo...
Parker volteó con los ojos echando chispas, el chico frente a ella con los ojos avellanados caídos por la pena, era castaño, altísimo, ella apenas le llegaba a la barbilla y Vanessa era una mujer alta de por sí, tenía los labios tensos y las mejillas ruborizadas, cómo un niño pequeño que sabe que va a ser regañado por su madre.
Derek la vio a ella, alta, delgada, ojos grandes y castaños culpandolo desde su corazón, y él maldiciendo en su mente a Andrew por ser tan imbécil. La chica frente a él estaba empapada, y al parecer, no estaba muy feliz.
-Una disculpa no arreglará mi camisa.
-Sí, lo sé, lo siento. Permítame comprarle otra.
-¡Derek, tenemos que irnos! Dile al café andante que hablan luego.
Vanessa se puso roja de rabia. ¿Quién se creía ese estúpido para llamarla "café andante"?
El rubio volteó fulminando con la mirada a su amigo.
-¡Cállate, Andrew!
-¿Vanessa, estás bien? —Era Abigail, que había posado a su lado mientras le despegaba la blusa de la piel.
-Yo... Yo soy Derek Penallow. —Se presentó el castaño. De verdad no había sido su intención vaciar su frappé sobre la chica. El estúpido de Andrew lo había empujado haciendo que él perdiera el equilibrio y vaciara su bebida. Daba gracias al cielo que no había pedido un café porque si no además de blusa tendría que arreglar unas serias quemaduras.
-¿Sí? Que bueno. Yo soy la chica a la cuál le arruinaste la camisa.
Pero qué humor tenía, pensó Derek.
-Tengo que marcharme, pero no me siento cómodo yéndome sin reparar lo que he provocado. Puedo dejarte mi número para que me llames y...
-No quiero tu número.
-Entonces dame el tuyo. —Vanessa lo miró con incredulidad ¿En serio estaba coqueteando con ella? Sea cómo sea necesitaba reponer esa camisa, y que mejor si ella no pagaba.
Anotó su número en un papel y se lo entregó.
-¿Segura que no es un número falso? —Preguntó sonriendo.
Vanessa no pudo evitar sonreír por un momento también.
-No lo es.
-Te creo. —Murmuró mientras le guiñaba el ojo y luego siguió a sus amigos a la salida, desapareciendo detrás de la puerta.
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El Farsante [En Edición.]
Fiksi RemajaVanessa Parker y Derek Penallow se enamoraron desde la primera vez que se vieron. Son felices, se aman y deciden casarse cinco meses después, en un Día de San Valentín. Pero algo cambia después de la boda; Derek es distante, grosero, parece odiarla...