Louis se mantuvo al pendiente del cuidado del rizado todo el tiempo, encargándose de los pendientes del trabajo que tenía mientras era de madrugada y el rizado descansaba tranquilamente.
Incluso, el ojiazul se dedicó a hacer diferentes tareas del rizado sobre la universidad, para que no perdiera materias y pudiera descansar sin preocupaciones.
El trabajo de la floristería había quedado completamente fuera de las cosas que Harry hacía, así que Zayn se encargó de atender la floristería él sólo, a veces recibiendo ayuda de Liam para las entregas.
Ahora la único preocupación del castaño era su pequeño omega y cachorro, quien había pasado con fiebres extremas por las noches, eso ocasionaba que todo el consejo de lobos regañara a Louis muchas veces por su irresponsabilidad al marcar un omega.
Aunque todos estaban de acuerdo en que Louis cuidaría bien a su omega en todo momento, debían mantenerlo consciente de las consecuencias que había ocasionado.
Aún así, Louis estaba cada día más emocionado al saber que su cachorro estaba creciendo sano y fuerte junto con su omega, esperaba con ansias el poder conocer más sobre la maternidad de su omega y poder hacer que su cachorro creciera en un ambiente amoroso como se lo merecía.
Su vida soñada se estaba cumpliendo con alguien que amaba y le gustaba de todas las formas posibles, se sentía como un sueño lo que estaba viviendo.
No sabía que había hecho para merecer a un omega tan lindo como lo era Harry, pero estaba agradecido con la luna por haber enviado al rizado a su vida para que fuese su omega y madre de sus cachorros.
Ahora cuidaría y defendería a su omega y cachorro de cualquier persona que quisiera hacerles daño, porque no quería perderlos para nada y estaba seguro de que los protegería de absolutamente todo que los amenazara.
Eso incluía también a las cucarachas voladoras –a las cuales Louis les temía demasiado– y en eso se resumía su amor por el ojiverde y cachorro.
—Lou. —llamó el ojiverde con voz baja, frunciendo levemente el ceño por la luz que entraba por una pequeña ventana—¿Cuándo iremos a casa?
El castaño volteo hacia donde se encontraba su omega, sonriendo suavemente al verlo—En unos días, mi amor. —respondió en un tono suave, acariciando uno de los rizos despeinados del menor—¿Cómo te sientes?
—Un poco mejor. —susurró, sonriendo por la caricia en su cabello—¿Cómo está nuestro cachorrito?
—Marcus dijo que se encuentra bien, está creciendo con normalidad. —respondió el castaño—¿Tienes hambre? ¿Sed? ¿Frío o calor?
Harry negó varias veces, soltando un pequeño bostezo—Siento que dormí mucho tiempo, me siento como un oso que duerme por muchísimo tiempo. —dijo con una risita—Pero este lugar se siente muy acogedor, me gusta demasiado este lugar.
—¿Te gustaría vivir por aquí?—preguntó el castaño, mirando el brillo en los ojos de su omega.
El rizado hizo una mueca, el lugar le parecía muy lindo y le gustaba el ambiente en general, pero no le gustaría vivir completamente entre lobos, alejarse de su entorno le aterraba, pero tampoco pensaba en no intentarlo.
—Tal vez sí. —respondió con una sonrisa.
Antes de que Louis pudiera responder, se escuchó un estruendo en la puerta, haciendo que el castaño voltee los ojos con irritación.
—¿Cómo es posible que no nos hayas informado de qué vas a tener un hijo?
—Mamá, no empieces. —pidió el ojiazul, volteando rápidamente hacia su madre—No voy a hablar contigo enfrente de mi omega, ¿cómo supiste que estaba aquí?
Detrás de la mujer mayor, apareció una de las cabezas rubias que Louis podía reconocer fácilmente, una de sus hermanas.
—Tengo olfato, idiota. —Murmuró la niña alfa, frunciendo la nariz mientras veía disgustado al castaño.
Harry apretó la mandíbula, su interior exigía defender a su alfa—Mocosa tonta. —dijo hacia la niña, mostrándole la lengua.
Daisy gruñó molesta y ofendida, mirando ahora al ojiverde—Pues... tú estás narizón y orejón.
—¿Ah si?—respondió el ojiverde, alzando las cejas—Pues... tú hueles a pipí y no te bañas hace meses.
Louis rodó los ojos, acariciando los rizos de su omega—Harry basta. —pidió, dejando una caricia en la cabellera del menor—Y tú te callas, mocosa miada.
Daisy rodó los ojos nuevamente, cruzándose de brazos para luego abandonar el lugar para no estar cerca de ellos.
—¿Entonces escogiste esos dientes de conejo para mis nietos?—preguntó la ojiazul, frunciendo su nariz.
—Y son los dientes más hermosos para mis cachorros. —defendió el castaño—Y si lo único que quieres es criticar a mi familia, te puedes retirar con gusto.
La castaña abrió la boca disgustada, repitiendo la acción de su hija segundos después.
—No te preocupes por ellas. —murmuró el ojiazul hacia su omega—Ella no será un problema para ti ¿Si?
Harry asintió, acurrucandose en el pecho de su alfa—Tus hermanitas son muy lindas, pero son malvadas. —susurró.
—No son malvadas, nene. —suspiró—Mis seis hermanas son buenas personas, bueno, las que son difíciles de controlar son Phoebe y Daisy, las demás son un amor.
—No importa. —sonrió levemente—El único que me importa que sea un amor conmigo, eres tú. —Suspiró.
—Te amo omega mío. —susurró el mayor, dejando varios besos en la coronilla de su omega—Te amo demasiado, a ti y a nuestro pequeño cachorro.
Harry sonrió, llevando su mano junto a la del castaño a su pequeño vientre, el cual se encontraba cada día más abultado—Los dos te amamos demasiado, mi alfa.
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Secret Alpha || larry stylinson
FanfictionHarry solo quería adoptar a un cachorro cuando se independizó, no se imaginó lo que pasaría luego de adoptar. • larry au. • omegaverse/cambiaformas. • humor y más humor.
