O47.

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Como era de esperarse, las náuseas matutinas no podían hacer falta todos los días de la semana en la vida de Harry, cosa que lo estaba poniendo de un muy mal humor, pero por suerte Louis estaba ahí para consolarlo y animarlo.

-¿Ya casi terminas?-Preguntó el ojiazul, sosteniendo el cabello del rizado mientras estaba arrodillado frente a la taza del baño-No pasa nada, yo estoy aquí contigo.

El omega ni siquiera respondió, su pancita de ocho meses estaba pegada contra el frío material del inodoro, la cual se estaba volviendo cada día más pesada y eso lo estaba cansando demasiado todos los días.

-Ya, mi amor. -Susurró el ojiazul cuando el rizado terminó de vomitar, llevándolo en sus brazos hacia la cama para poder cambiarle la ropa y limpiarlo-Ya falta poco para conocer a nuestros cachorritos, amor. Tienes que ser fuerte un poquito más para poder tenerlos en nuestros brazos y cuidar de ellos.

Harry no respondió otra vez, pues había caído completamente dormido en los brazos de su alfa después de un largo rato vomitando en el baño.

Louis suspiró, frotando sus ojos con los puños antes de envolver al rizado con una sábana. Él también estaba extremadamente cansado y adolorido, pues últimamente había estado trabajando desde su casa para poder cuidar a su omega y el embarazo pero al mismo tiempo entregar sus proyectos en el tiempo necesario, lo cual le costaba horas de sueño.

Caminó con pereza hacia una pequeña maleta que habían comprado anteriormente, metiendo unos pañales, biberones, ropa y toallitas húmedas, pues los lobos mayores le habían informado que al ser un humano en transición lo más seguro era que nacieran tiempo antes de los nueve meses, y esperaba que eso no sucediera pero aún así tenía que estar preparado para cualquier ocasión.

-Estoy tan cansado y eso que aún no nacen. -Dijo el ojiazul en voz baja, tomando asiento en el sillón que estaba frente al rizado, para poder tomar una pequeña siesta en lo que el rizado estaba descansando en la cama.

En menos de cinco minutos, Louis cayó completamente dormido en el sillón para poder descansar las horas perdidas por tanto trabajo y cuidar a su omega en todo el embarazo, no se quejaba pues era algo que anhelaba, pero realmente necesitaba un descanso.

Harry despertó después de media hora, su estómago estaba haciendo ruido por el hambre que tenía-Lou. -llamó en voz baja, sonriendo de lado al ver que su alfa dormía en una posición incómoda en el sillón, no quería molestarlo después de que el estuviera al pendiente todo ese tiempo de él y su embarazo.

Sin hacer demasiado ruido se levantó con cuidado de la cama, caminando hacia la cocina para prepararse algo de comer y también para su alfa, quien desde que se enteraron de su embarazo no lo había dejado acercarse a la cocina y menos hacer los oficios de la casa, pues decía que su omega tenía que estar en total reposo y su alfa se iba a encargar de todo para que nada malo le pasara.

Harry se preparó una lasaña que su madre le había enseñado a preparar, junto con una deliciosa agua de piña con limón que le encantaba, haciendo una comida algo pesada aunque eran apenas las diez de la mañana, pero el hambre y sus antojos podían más que la hora.

Sirvió comida en uno de los platos y se sentó con cuidado en el comedor para empezar a comer en silencio, disfrutando de su comida caliente y deliciosa, al terminar se dirigió al lavaplatos para dejar todo limpio, así no darle más trabajo a su alfa.

-Auch, eso duele. -se quejó en voz baja al sentir una patada en su estómago, haciendo que se encogiera del dolor-Tranquilo, no pasa nada. -susurró, tratando de mantener la calma y no despertar a su alfa con sus quejidos.

Una fuerte contracción lo atacó, obligandolo a ponerse de rodillas en el suelo, sentía como si su espalda se estuviera partiendo en dos y de repente sintió un líquido recorrer sus piernas; había roto fuente.

-¡Ahh!-gritó adolorido el ojiverde, sosteniendo su vientre con ambas manos-¡Alfa! ¡Me duele!-Gritó con más fuerza, llamando a su alfa.

Al instante el castaño despertó y se levantó rápidamente del sillón, algo en su pecho lo sabía, sabía que su cachorro ya venía en camino.

-Estoy aquí, estoy aquí. -Susurró a su omega, ayudándole a ponerse de pie-Vamos al auto, el cachorro ya está en camino, quiere conocerte ahora y debemos ir, omega.

Secret Alpha || larry stylinsonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora