O48.

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—Vamos al hospital, va a nacer nuestro cachorro ahora. —Susurró el castaño, levantando en brazos a su omega pues el no podía cambiar.

—No, no, no. —Dijo Harry, negando varias veces con la cabeza—No, al hospital no. —Susurró, pequeñas lágrimas caían por sus mejillas por el dolor que estaba sintiendo—No me lleves ahí, los lobos dijeron que- ah, podían atender mi parto. —dijo con voz entrecortada, él quería un parto natural.

Louis hizo una mueca, no estaba de acuerdo pero era el deseo de su omega y si así lo quería, así lo tendría.

—Está bien, te llevaré con los lobos. —Susurró, tomando la pequeña maleta en uno de sus brazos para ir rápidamente al auto y dirigirse al bosque, en donde se encontraban los lobos que sabían como atender un parto.

Bajó rápidamente las escaleras del edificio, entrando al auto con su omega en brazos para ponerlo en el asiento del copiloto, recibiendo un quejido de protesta por parte del menor al ser soltado en el otro asiento.

—No puedo llevarte conmigo, necesito manejar. —dijo en voz baja, rodeando rápidamente el auto para empezar a manejar.

Harry se retorcía en el asiento del copiloto, estaba experimentando un dolor que jamás pensó que llegaría a sentir, sus lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas y el sudor corría por sus manos, piernas y cara, pero eso no importaba, solo quería que su cachorro naciera bien y estuviera bien junto con ellos.

El camino no tardó mucho, pues el ojiazul sabía que debía llegar lo más rápido posible, un parto de omega no es tardado pero al ser un omega en transición podría afectar el tiempo que se necesitaba para que nacieran los cachorros.

Louis se estacionó lo más cerca que podía, bajando del auto nuevamente con el omega en brazos y la maleta a su costado, estaba demasiado nervioso pero no podía demostrarlo a su omega, sabía que la estabilidad del rizado estaba primero y también la de su cachorro.

—Necesito ayuda, mi cachorro ya va a nacer. —dijo apenas entró, alzó las cejas al ver todo preparado para atender un parto.

—Sabía que nacería hoy. —dijo un hombre lobo, sonriendo de lado al ver al castaño—Este pequeñito viene emocionado de conocerlos hoy.

Harry vio al castaño con ojos llenos de lágrimas, soltandolo cuando fue puesto en una cama con sábanas limpias, todo estaba preparado para el parto del ojiverde.

—Louis, ven conmigo. —Se escuchó la voz de una chica, quien alejó al castaño del omega—Es mejor que te quedes afuera, al menos hasta que te tranquilices, no es bueno para un omega primerizo que su alfa esté soltando feromonas de nervios ni miedo.

—No puedo quedarme afuera del parto de mi omega, Liz. —Respondió Louis, tomando su cabeza en ambas manos—Necesito estar ahí para ellos.

—Lo sé, no digo que no puedas entrar al parto, pero realmente necesitas calmarte antes de que entres, lo puedes alterar más. —Susurró la omega, acariciando la espalda del castaño con cuidado—Quédate tranquilo ¿Si? Son expertos, ellos saben lo que hacen.

Louis suspiró, tomó asiento en una banca de madera que estaba afuera, para poder calmarse—Estoy muy nervioso, mi cachorro o cachorra va a nacer ahora y yo no puedo calmarme.

—Está bien, quedate aquí. —murmuró—Si el parto se complica vendré a avisarte ¿Si?—Murmuró, dando un apretón en el hombro del ojiazul.

Louis suspiró, quedándose completamente quieto afuera del lugar, tratando de calmarse para poder entrar al parto de su omega, estaba realmente asustado y nervioso por como saldría todo.

Mientras tanto, Harry estaba en la cama acostado, mientras varios lobos estaban tocando su vientre, para saber si el bebé estaba acomodado para nacer, calmando el dolor del ojiverde con una especie de té natural que ellos habían preparado.

Los gritos del omega no tardaron en escucharse, alarmando más al castaño, quien sentía que sus manos y piernas estaban perdiendo el control, con un temblor incontrolable al saber que su omega estaba lejos y sufriendo, no podía hacer nada por él.

La omega que anteriormente estaba con el castaño, salió con el para verlo, estaba con una pequeña bata y unos guantes cuando salió.

—Louis. —Dijo la omega, tocando el hombro del castaño.

—¿Ya nacieron?—Preguntó Louis, su voz estaba temblorosa al no saber nada de su hijo y omega.

Liz negó suavemente con la cabeza, mordiendo su labio inferior—Necesitamos que dejes salir a William para que le de apoyo a Harry, el parto se está complicando. —Murmuró, haciendo una mueca—Déjalo salir, es mejor que el entre.

Louis suspiró, sus manos no dejaban de temblar pero necesitaba estar bien por su omega. Con cuidado dejó salir al lobo de color negro, quien se encontraba más tranquilo para ir a ver a su omega.

La omega guió al lobo hasta donde estaba el rizado, quien estaba gritando con fuerza por las contracciones que estaba sintiendo.

Estoy aquí. William se puso al lado de su omega, extendiendo su pata peluda para que el rizado pudiera sostenerla al mismo tiempo que empujaba. Yo no voy a soltarte nunca, omega mío.

—¡Duele mucho!—Se quejó el rizado, apretando con fuerza la pata del lobo al mismo tiempo que pujaba.

No tardó mucho en escucharse el llanto de un bebé, William podía sentir como sus ojos se llenaban de lágrimas al instante al escuchar el llanto de su cachorro.

—Es un hermoso niño. —Murmuró el lobo, pasándole el niño a una de las omegas que se encontraba ahí—Y espero que aún tengas fuerzas, Harry, aún faltan dos.

—¿¡Aún faltan dos!?—Preguntó el ojiverde con un fuerte grito, apretando con más fuerza la pata del lobo.

El lobo asintió con una sonrisa, indicándole a las omegas que se encontraban ahí lo que tenían que hacer.

Después de una hora y veinte minutos que para Harry y William fueron una eternidad, nacieron los otros dos cachorros: en total fueron tres cachorros, una niña y dos niños.

Harry cayó completamente rendido después del parto, sus fuerzas se habían agotado y ahora su alfa se iba a encargar de cuidar a sus cachorritos.

...

—Matthew, Emma y Luka. —Susurró el castaño, viendo con fascinación a sus pequeños cachorros—Son hermosos, Hazz. Son los niños más hermosos que he visto en toda mi vida. —Murmuró.

Harry sonrió débilmente, apretando suavemente la mano de su alfa—Te amo, Lou, a ti y a nuestros tres cachorritos. —Susurró, estirando los labios para recibir un beso.

—Yo te amo mucho más, omega mío. —Suspiró, dejando un beso en los labios de su omega.

No faltaron las felicitaciones por parte de toda la manada para los recientes padres, todos estaban fascinados por los hermosos cachorros que habían nacido y formaban parte de la manada.

Secret Alpha || larry stylinsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora