Lecciones del corazon

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Fecha: 2020
De: D
Para: Adriana

Mira que estaba seguro de que algo especial iba a florecer entre nosotros aquel año, pero los planes, como hojas al viento, rara vez siguen el rumbo que les marcamos. Lo nuestro quedó atrapado entre sueños y realidad, entre el deseo de ser y la imposibilidad de lograrlo.

Comenzamos a hablar antes o durante la cuarentena, en días donde cada palabra era un refugio en el caos. Me cautivaste, Adriana, con esa seriedad que usabas para protegerte y con la forma en que tus metas se dibujaban en cada conversación. Te idealicé demasiado, quizá más de lo que debí, pero en mi inexperiencia también caí. Éramos dos corazones torpes, como bailarines que no encuentran el compás.

Sabía que te acercabas al borde de un error, intenté advertírtelo, pero lo ignoraste. Lo nuestro terminó antes de empezar, y aunque pediste perdón, mi orgullo se negó a aceptarlo. Nos distanciamos, cada uno con su vida, pero yo, incapaz de olvidarte, seguía pendiente de tus pasos, aunque fuera a la distancia.

Me dolía verte como un colibrí, saltando de flor en flor, buscando un refugio que no terminaba de llegar. Hasta que alguien más apareció, desfloreciendo tu inocencia y dejando marcas en un corazón que solo merecía cuidado. Volviste entonces, con la humildad de quien aprende en el dolor, pidiendo perdón una vez más. Esta vez, lo acepté, pero no pude borrar lo que estaba grabado en nuestra historia.

Seguimos conversando, aunque el eco de lo que fuimos comenzó a desvanecerse. El año terminó llevándose nuestras palabras, y la indiferencia se coló entre nosotros, como una sombra silenciosa. Aún así, desde lejos te veía, caminando por la escuela, hasta que el fin del bachillerato marcó también el final de nuestro tiempo juntos.

Hoy no sé mucho de ti, Adriana. Pero lo que escucho habla de una mujer que ha aprendido a levantarse, con una mente más clara y un corazón que late con fuerza renovada. Espero que estés alcanzando las metas que un día compartiste conmigo. Desde estas letras, te envío la mejor energía y los más sinceros deseos.

Quizás algún día volvamos a hablar, para retomar esas notas inconclusas. Hasta entonces, sigue brillando como la estrella que eres.

Amores Incompletos: Entre Errores, Recuerdos y Amor inconclusosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora