Sanji, Nami y Luffy son chicos de último año de preparatoria, tienen una vida normal y buenos amigos.
También tienen parejas Pero esto nadie lo sabe.
Todo parece normal Pero lo que ellos no sabían es que sus parejas son nada más y nada menos los maf...
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Robin se encontraba en una mesa de la cafetería esperando a que Nami llegara, cada vez que estaban allí debían mantener la apariencia de 2 desconocidas.
Robin:"curioso...".
Ese era el único pensamiento que Robin tenía en la cabeza, ella siempre fue una mujer que se guiaba por la lógica de todo, o por lo menos así le enseñaron.
P. Robin: debes aprender para ser más fuerte que tus enemigos... Los sentimientos sólo son un obstáculo...
Lo supo a una corta edad que ella sólo era una máquina para su padre, una asesina perfecta sin sentimientos y siempre seguidora de las reglas.
Odiaba actuar así Pero ¿Que podía hacer?.
No tenía escapatoria hasta que su padre murió todo pareció iluminarse como si fueran rosas Pero las espinas seguían allí...
Hombres como Spandam que sólo querían el poder y seguir usando la mafia Ohara para su beneficio era lo que la impedían irse.
Sentía que tenía responsabilidades, y aunque odiara la idea... No podía hacer nada.
Así era la vida y nadie podía cambiar aquello...
Hasta que...
Conoció a Nami.
Esa chica que podía hacer que su mundo lleno de colores sombríos se volviera brillante y vivo...
Le era curioso que era una niña podía hacerla sentir de ese modo.
Diferente a todas las mujeres con la que tuvo un polvo, con Nami no quería algo de una noche o pasajero...
Quería todo con ella...
Pero...¿Cómo tenerlo todo si ella no la conocía?.
¿Cómo reaccionará ella al enterarse que era una asesina?.
El miedo al imaginarse esa mirada llena de terror y miedo que Nami le podría dar era una horrible sensación que no quería experimentar.
No.
Nami se había vuelto su mundo y si Nami se iba...
Seguramente sus demonios tomarían control de ella...
¿Era posible que una persona tuviera control total sobre otra?.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando oyó la puerta abriéndose.
Y allí estaba...
La razón de sus noches sin dormir...
Hablando tan familiarmente con uno de los empleados del lugar, le sorprendía que Nami pudiera ser tan sociable con todo el mundo.
Nami: que mala eres, Itsuka -dijo con un puchero.
Itsuka: jajaja, no hagas pucheros que me dan ganas de pellizcar tus mejillas -dijo con una sonrisa.