Entrenamiento especial

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Narra Samuel

- Venga, ve preparándote, que va a llegar - dijo Lucas mientras levantaba la vista de su teléfono y volvía a la televisión

- Si, no te preocupes - dije entrando al salón - Ya estoy cambiado - seguí para posar un poco

- Y te queda muy bien

- Y a ti - dije para saltar sobre el

El me recibió con los brazos abiertos para, al caer, abrazarme con fuerza. Luego me dio un beso.

- ¿Tan ilusionado estas? - pregunto acomodandose en el sofa

- Un poco - dije acurrucandome en su pecho

- ¿Solo un poco? - pregunto para subir sus manos a mis costados... hasta que sonó el timbre

Rápidamente nos separamos y yo fui directo a la puerta. Al abrir, pude ver al Gallade en la puerta con un pequeño maletín.

- Buenos dias - saludo

- Hola - salude yo asomado a la puerta

- Buenos días - dijo también Lucas - Gracias por aceptar venir a nuestra casa para mi mega evolución y lo de Samuel - siguió en su tono cortes - Por favor, pasa

- No es nada - dijo Matías - Es más, solo por la experiencia que tuvo el señor Samuel ya es un honor para mí gimnasio el poder ayudarlo a transformarse de nuevo, como ya dije, no son muy comunes, y eso daría prestigio a mi gimnasio.

- ¿Vamos al gimnasio?

- Los sigo - dijo para comenzar a andar - Por cierto Lucas - siguió para dar dos rápidas zancadas y ponerse a su altura - traje la megapiedra ya puesta en los complementos que se suelen llevar - dijo para enseñarle el maletín - Los traje todos para que pueda elegir el suyo. Además todos valen prácticamente lo mismo, varían entre los 165 y los 172

- No sabía que costará tanto una... ¿Como era? ¿Megapiedra? - pregunté sorprendido. Justo entonces llegamos al gimnasio

- Bueno, es verdad que se pueden producir, pero se tardan meses, casi años en hacer una megapiedra, aún así, la minería es la forma más común de encontrarlas, y son consideradas más valiosas que el oro por sus cualidades especiales - dijo para agacharse, dejar el maletín en el suelo y abrirlo en nuestra dirección

- No se preocupe por el precio, eso no es un problema - dijo Lucas para agacharse frente al maletín - Hmm... creo que estoy entre... la pulsera y el collar. ¿Puedo probarmelos?

- Si claro

Primero cogió el collar, era fino, una cadena de la que colgaba la megapiedra, protegida en una funda de cristal. Se miró al espejo de la puerta y, tras unos segundos, se lo quito. Entonces, paso a la pulsera. Era algo gorda, hecha de plata y la megapiedra estaba firmemente agarrada a la pulsera.

- La verdad es que no me gusta ninguno - dije llendome al maletín - ¿Y no te gusta el anillo? Es más discreto

- ¿Hay un anillo?

- Si mira - seguí para dárselo. Era pequeño y se agradaba un poco en la zona de la megapiedra, la cual tenia unos pequeños agarres de oro que impedian que se callera. También hecho de plata, al igual que el collar. Cuando se lo probó, su cara dibujo una sonrisa que solo yo pude divisar - ¿Te gusta más ese?

- Si - dijo para ajustarselo un poco - Me quedo con este

- Perfecto, luego haremos los pagos, por ahora, vamos a empezar con esto - dijo para dejar ver su pulsera - Cuando usamos una megapiedra, nuestro cuerpo cambia un poco. Yo por ejemplo, necesito usar ropa más grande a la hora de megaevolucionar. Además, se adquiere más poder, así que es normal perder el control. Primero necesito que os transformeis. Para Lucas será fácil, pero para Samuel... ¿me puedes decir como te transformarte? - finalizo mirándome

- Yo... no lo se - dije pensativo - A decir verdad, lo único que recuerdo fue verte a ti con... Blanca - dije mirando a mi novio algo cabizbajo - Y... un dolor de cabeza

- Entiendo... ¿y recuerdas lo que pasó mientras estuviste transformado?

- L - Lo siento... pero no recuerdo nada

- Yo estuve con el mientras estaba transformado - recordó Lucas haciéndose ver de nuevo - pero no se a que te refieres

- Bueno... era saber que pensaba, pero ya que estamos, ¿puedo preguntar un poco por encima que paso? Solo se que estuviste desaparecido un tiempo.

Su cara cambió drásticamente, y juraría que la mía también. Sentía una pesadez en el aire que me asfixiaba... no quería ni pensarlo.

- Me secuestraron y torturaron, luego lo secuestraron y amenazaron con hacerle más daño si me negaba a cooperar. Luego se transformó. No hay más que contar - dijo claramente molesto

- L - Lo siento, pero de verdad que cosas como entender la situación ayudan en este proceso. No era mi intención molestarles.

El silencio posterior se hizo cada vez más incomodo. Yo me abrazaba a mi mismo mientras miraba a Lucas de reojo, el cual había apartado su mirada y se encontraba limpiando alguna lágrima de su cara. Tras un rato hablé de nuevo.

- Si no te importa, creo que... no estamos en condiciones de seguir con la clase de hoy

- Por supuesto, no se preocupen, y por favor disculpen mi osadía- dijo tratando de disculparse

- S - Samu - me llamo Lucas con la voz rota - Coge el dinero que haga falta de mi cartera y... pagale lo que haga falta - dijo sin siquiera mirarme

Yo no respondí, pero obedeci al instante. Me lleve a Matías a la cocina y le pague 124.50 por el anillo, según el, por molestarnos tanto con esa pregunta. Después de eso, quedé en llamarlo para la siguiente clase y se marcho. Tras cerrar la puerta, volví con Lucas.

- Ya se ha ido - dije mientras me acercaba a el

- Lo siento - dijo para limpiarse algunas otras lágrimas con su brazo

- No te disculpes - dije para abrazarlo por la espalda - A mi tampoco me ha gustado eso

- Es... difícil- finalizo para girarse y ponerse frente a mi

Nos miramos por unos segundos... antes de que ambos volviéramos a soltar lágrimas y nos besáramos.

Fin del Capítulo 31

Mi lobitoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora