Las horas de escuela para Lincoln pasaron de forma extrañamente lenta, su pequeña aventura de fin de semana en las que había hecho de mayordomo y strip... perdón, modelo, habían sido días curiosos y había obtenido suficiente dinero para estar un tiempo en paz, más del que esperaba si era sincero para un fin de semana, de hecho si era sincero con la actitud que había adoptado Carol la veía más como una amiga con mucho dinero de su hermana mayor la cual jugo un poco con él y ya estaba, pero de lo último que habían conversado es que este volvería a su mansión al día siguiente, casi como si no tuviese clases, lo que le confundía sobre la seriedad de un trabajo formal con ella.
El dinero le gustaba, pero sumarse una Lola con poder real a la lista de mujeres que le rodeaban no era algo que le estimulase demasiado a su pensar.
Mientras ignoraba parcialmente al profesor y veía por la ventana pudo notar que a la distancia un vehículo lujoso se estaciono cerca de la preparatoria, algo que llamo ligeramente su atención por sobre las soporíferas clases que estaba asistiendo, llamando su atención junto a la de las otras personas que estaban tan distraídas como él y se sentaban cerca de la ventana.
Desgraciadamente para él, reconoció fácilmente ese vehículo.
Lentamente volvió a girar su cabeza rumbo hacia la pizarra, inclinándose a la misma velocidad en un intento de ocultar su cabeza desde la vista de la ventana.
- (Pensando) No paso nada, no vi nada, solo estoy cansado, eso es todo.
Aquello lo sintió casi como un llamado de atención para volver a poner atención al profesor, volviendo a tomar su lápiz deseoso de que historia fuese suficiente incentivo para no pensar en que debía de estar cansado, algo que solo duro casi 10 minutos antes de que el director de la escuela entrase a la habitación.
- ¿Señor director? ¿Necesita algo? - Hablo el confundido profesor.
- Necesito llevarme a uno de sus estudiantes, amm... Lincoln Loud, a mi oficina por favor.
El bullicio de sus compañeros en forma de burlas tanto amigables como algunas con tonos maliciosos no se hicieron tardar, y entre aquel pequeño revuelo Lincoln salió sin decir nada, con una mirada completamente ensombrecida.
Podía imaginar que estaba pasando, y realmente no quería lidiar con el dolor de trasero que le estaba esperando.
- Bien Loud. - Hablo con calma el director. - Te saque porque...
- Una señora con mucho poder y tiempo libre me necesita, ¿Verdad?
- Lo que dijo la señora Pingrey es cierto, eres un chico muy inteligente.
- ¿Por qué permite que una mujer no relacionada conmigo intervenga en mi aprendizaje? ¿No debería este lugar asegurar que mi crecimiento y desarrollo personal en las lecciones instauradas por ustedes tenga un espacio seguro en el que poder efectuarse sin distracciones externas?
- La señorita Pingrey puede ser muy convincente. - Dijo mientras sus mejillas se sonrojaban y ponía una sonrisa tonta.
Lincoln solo pudo observar al sujeto a su lado con aquella expresión, lamentándose que fuese el director de su escuela lo cual impedía que le dijese lo que realmente pensaba. Al ingresar en el despacho del adulto pudo ver tranquilamente a Carol sentada en el asiento de este, con las piernas arriba del escritorio en una pose completamente relajada como si estuviese en la sala de estar de su mansión.
- Por fin llegas Lincoln, ni siquiera me dijiste a qué hora salías de aquí.
- Ni siquiera definimos nada, creía que no iba a pasar de este fin de semana todo esto, tampoco creo que tengas tanto dinero como para mantener ese sueldo que me prometiste.
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A tu servicio madam
FanfictionTodo adolescente necesita dinero, ya sea para alguna cosa de provecho o simplemente perder el tiempo, algo que Lincoln sabe perfectamente. Y el sabe una forma perfecta de obtenerlo.
