Capitulo 4

253 40 27
                                        

Fin de semana, tres hermosas palabras con las que muchos se emocionan sin importar la edad o responsabilidad, la idea de no tener grandes responsabilidades o simplemente poder dormir hasta tarde es suficiente para ilusionar a mucha gente la cual se entrega al suave abrazo de sus sabanas, aunque no es el caso para nuestro querido protagonista quien observa con sus ojos enrojecidos como la alarma sonaba a las 5 de la mañana, sintiendo como si sus ojos fuesen platos que acababan de romperse por la mera insinuación de saber que esta despierto a esa hora en su sábado.

Una ducha rápida y 20 minutos en bicicleta le separaban de su destino, observando al portero del lugar quien solo le devolvió una mirada tan vacía como la del chico antes de dejarlo pasar y que este se internara en la mansión, más concretamente caminando hacia lo que era su "cuarto de empleado" donde se vistió con el traje que días atrás su jefa le había regalado, caminando hacia el último cuarto del pasillo más largo miro la puerta donde había estado la semana anterior y, ya resignado, ingreso en el momento en que vio que el reloj de su teléfono marco las 6 de la mañana.

- Ama Carol, son las 6 de la mañana.

Una somnolienta y claramente molesta Carol comenzó a abrir sus ojos y observar la expresión seria del adolescente frente a ella, observándolo claramente disgustada.

- ¿Qué demonios haces aquí tan temprano?

- Tú lo dijiste, tengo que servirte los fines de semana y algunos días en la tarde, así que ya estoy dispuesto para seguir tus ordenes ama.

- Eres tan jodidamente inoportuno, solo larg...

Ante el inicio de esas palabras Lincoln apenas podía mantener su expresión de póker, leyó varias veces el "contrato" que tenía con su "jefa" después de todo, si ella le decía que se largara o algo similar sería libre por el resto de dicho día, una clausula idiota que probablemente la chica le había hecho por molestarle y reírse en su cara, pero con tantas hermanas y una Lola cerca, esa clase de elementos se vuelven cosas detectables y estaba a un termino de frase de poder recuperar su fin de semana.

Pero Carol bostezo en ese momento y estiro sus brazos, haciendo innecesarios movimientos provocativos en lo que abría ligeramente sus ojos esperando ver la expresión avergonzada del chico al emplear los atributos que la vida le había dado, pero todo lo que podía ver era la expresión de decepción del chico quien no se esforzaba en ocultar provocando una sonrisa viciosa en el rostro de la mujer.

- ¿Creíste que sería taaaan fácil superar a un Pingrey mi pequeño mayordomo?

- Nooo, ¿Cómo cree ama? Solo quería verla en ropa interior.

- ¿Crees que me voy a tragar tu excusa del acoso sexual como tapadera de tu pobre intento de romper el contrato?

- Si.

Carol miro directamente a los ojos a Lincoln, este no mostraba vacilación o duda y si tenía que ser sincera consigo misma eso le estaba molestando, como mujer sentía que tenia un buen aspecto y el hecho de que un mocoso adolescente la viese hacer esos innecesarios movimientos con esa ropa y no provocarle nada le dañaba algo a su orgullo, por lo que si reconocía esa tontería claramente inventada sentía que sería ceder al hecho que no lograba atraer a un simple puberto y esa sería una victoria moral para el desvergonzado muchacho.

- No luces como un depredador, podrías estar haciendo gestos o lamiéndote los labios o yo que se.

- ¿Debería hacerlos ama? Podría tratar de desnudarla con la mirada. - Lincoln sonaba muy serio en ello.

- Ya déjalo. - Carol simplemente negó con una mano. - El acto de ser un asqueroso tampoco funcionara, es incluso triste lo mal que lo aparentas, no sirves de acosador.

A tu servicio madamDonde viven las historias. Descúbrelo ahora