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𝑭𝑨𝑰𝑹𝒀𝑻𝑨𝑳𝑬
𝐂𝐇𝐀𝐏𝐓𝐄𝐑 6 "𝑺𝒘𝒆𝒆𝒕 𝒅𝒓𝒆𝒂𝒎𝒔"
-¡La locura se ha apoderado de ti! - La voz de mi madre resonó por todo el pasillo. - ¿Cómo se te puede pasar por la cabeza semejante idea?
-Madre, seré la futura reina. Es mi deber proteger al reino, y en algún momento seré yo la principal dirigente de la guardia real.
-¡Lo único que conseguirás es ponerte en peligro!
-Esa es una de mis obligaciones, anteponer mi reino por encima de mi bienestar. Siempre has dicho lo fuerte y valiente que soy, además de mi gran capacidad para defenderme, pero ahora no confías en mí.
-Confío en ti Enora, pero no podemos anteponer el reino antes que a ti justo ahora. Eres nuestro legado, quien ocupará el trono cuando tu padre y yo no estemos.
-Madre. Desde muy joven he estado entrenando con Ryan, sé defenderme a mi misma, luchar… Soy capaz, confía en mi.
Ryan ha sido mi guardia personal desde pequeña, desde muy joven he sido entrenada y criada para ser una buena monarca en el futuro, para servir a mi reino y mirar siempre por el bienestar de mi reino, sean cual sean las consecuencias. Entrenada como un rey aunque este mal visto en esta época que una mujer sea criada como un hombre.
Aprendí a luchar usando todo tipo de armas a mi disposición, 7 idiomas, la historia de mi reino y de otros cercanos, todas las leyes, entre otras cosas más...
~°•☆●☆°•~
Monté en Frost, mi caballo blanco. Encabezando a los guardias eché una última mirada a mis padres. Ambos me miraban con preocupación, pero también, con seguridad y orgullo por asumir este riesgo y arriesgarme ante el peligro y la incertidumbre.
Una vez los guardias estaban preparados, emprendimos viaje hacia el bosque de Feldcroft. La noche cayó y el cielo se inundó de estrellas, la luna se mostraba a lo alto, brillante, iluminándonos el camino.
-¡Manteneros alerta en todo momento! - Ordené a los guardias.
Habíamos avanzado bastante, ya no se podía ver ningún pueblo del reino ni los campos de cosechas, estábamos en las profundidades del bosque. Se escuchaba las pisadas de los caballos, nuestras respiraciones y los grillos.
Giré mi cabeza hacia la derecha al escuchar el sonido de las ramas crujir, mi respiración se agitó. Mi corazón palpitaba y saqué la espada, mis guardias repitieron mi acción, fueron varios segundos de espera. De la oscuridad salió un pequeño conejo gris, mi cuerpo se relajó.