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I; Goodbye

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ᴇɴᴇʀᴏ 24
7;08 ᴀ.ᴍ

Un sabor amargo llenaba la boca del hombre mientras devolvía todo lo que tenía en el estómago, sentía que se iba a desmayar en cualquier momento. Intentó ponerse de pie pero volvió a caer entre los contenedores de basura sin éxito.

Por suerte, a su lado su amigo lo tomó por le hombro y lo puso de pie con fuerza.

¡Zungas todas! -gritó el borracho recostado en su amigo- Menos tú, eres el único que no me abandona, ¿cierto Tulio?

Primero, es Lucius -le corrigió el contrario- Segundo, te llevaré a casa a menos que me vomites encima.

Y como si lo hubiera pedido, le vomitaron encima del zapato.

¡Pero no hagas eso, David! -lo regañó su amigo- Eres asqueroso, ahora súbete al carro.

El llamado David obedeció y se subió a la parte trasera del carro con torpeza, luego se hizo bolita allí intentando dormir, pero no le duró mucho ya que su celular empezó a sonar, su tono de llamada cantó "Sácame del bolsillo, sácame del bolsillo", lo sacó con pereza y se lo puso al oído.

¡David Rogers! -la voz de su jefe furioso lo levantó de inmediato- Te estoy esperando en mi oficina desde hace más de media hora, ¿se puede saber por qué no estás aquí?

—Je-Jefe.. -el nombrado se levantó y empezó a pensar en una excusa- El tráfico está terrible hoy, ya estoy a dos cuadras de la estación, solo deme cinco minutos..

—Eso espero, tenemos una conversación muy seria pendiente -finalizó su jefe antes de colgar con enojo la llamada-.

—Te van a despedir -le avisó Lucius mientras encendía el carro-.

—Eso has dicho todas las veces anteriores, esta no es nada nuevo -contestó indiferente mientras se volvía a acostar en las sillas traseras- Ahora, directo al apartamento.

...

9;45 ᴀ.ᴍ

Y así fue como cogido de la tarde, mal vestido y con el aliento del alcohol, nuestro protagonista manejó todo el camino desde su apartamento hasta la estación de policías de ciudad Anaconda insultando cualquier carro que se atravesara en los semáforos.

Finalmente había llegado, media hora más tarde de lo que había prometido, pero había llegado que era lo importante, se examinó la cara en el retrovisor del carro, se veía como si hubiera estado tomando toda la noche porque le habían terminado, y así entró a la estación.

ᵖᶤᵍᵍʸ ᵃᵘ; 𝑻𝒉𝒆 𝒊𝒏𝒔𝒐𝒍𝒆𝒏𝒄𝒆 𝒐𝒗𝒆𝒓𝒘𝒂𝒕𝒄𝒉𝒆𝒔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora