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ᴍᴀɴsɪóɴ ᴋᴏᴠᴀᴄ 08;06 ᴘ.ᴍ
—Así que esta es la casa de donde llamó el niño..
El humano murmuraba para sí mismo con un ligero nerviosismo, estaba parado frente a la casa de donde provino la llamada, las paredes eran verdes y el techo de un color oscuro, tenía un enorme patio delantero que debía estar lleno de color y vida, pero ahora solo eran hojas marchitas que demostraban abandono.
El ambiente era tétrico, no solo porque era de noche y no había ni un alma en las calles, pero se sentía en el aire cierta pesadez, como si hubiera algo tóxico deambulando por entre las sombras.
Cerró la puerta del carro a sus espaldas y sintió el viento colarse en cada uno de sus huesos, no podía creer que hiciera tanto frío estando en Abril, se abrazó a sí mismo y empezó a caminar hacia la casa con pasos firmes. Sostuvo el arma que tenía guardada en el cinturón a su costado, no quería usarla pero necesitaba algo con que protegerse si pasaba algo.
—¿Buenas? -el detective tocó la puerta un par de veces y esperó una respuesta, pero solo escuchaba el silbar del viento- Policía de ciudad Lucella, vine por la llamada.. ¿Hola?
El sinsabor que había tenido desde el principio solo fue en aumento, ¿por qué no contestaban? ¿qué le aguardaba adentro? Tenía nervios, si, pero luego recordó la voz desesperada que había llamado, si alguien corría peligro no podía seguir dudando.
Tuvo una ola de adrenalina y sin pensarlo dos veces se tiró contra la puerta, pero no sirvió de nada porque solo sintió un dolor agudo en el brazo y tuvo que retroceder para masajearse un poco.
—¡Maldita sea! -gritó a la nada mientras apretaba los dientes para luchar con el dolor- Fue una idea espantosa David, ¿qué te pasa por la cabeza?
Se acercó una vez más a la puerta y la tomó por la manija para intentar forzarla, pero vaya sorpresa, la puerta cedió sin mucho esfuerzo y quedó abierta de par en par, estaba cerrada, si, pero sin llave ni candado.
Rogers se sintió algo estúpido, pero entró con la mano sobre el hombro adolorido. Adentro la casa era de un color marrón opaco, mal iluminada y con un olor nauseabundo en el aire.
—¿Hola?
Siguió hablando aunque no recibía respuesta de ninguna parte, era como si nadie hubiera habitado la casa por un largo largo tiempo. Dio otro paso al interior hasta que estuvo por completo adentro, la puerta se cerró a sus espaldas con un fuerte empujón y antes de poder darse la vuelta recibió un golpe en la nuca.
Sintió que su visión se hacía borrosa, la cabeza le daba vueltas y ni hablar del dolor punzante donde le habían golpeado. Cayó al piso de rodillas y se rindió ante el atacante, cerró sus ojos y se dejó llevar por el sueño.