XIII.- Silencio

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Derek despertó con un vacío dentro de él, su omega se había ido y solo quedaba el aroma que había dejado en la habitación y todas sus cosas, al parecer no se había llevado prácticamente nada. Había dejado todo atrás, como a él.

— ¿Derek? — le preguntó Drake abriendo la puerta levemente, al ver a su hijo solo y triste entró a la habitación.

— Él se fue, papá.

— ¿Sti?

— Sí. Me dijo que tenía que irse, que regresaría, pero él se fue. — suspiró con tristeza.

Sabía que el omega se iría, era obvio desde el momento en que Jarek había muerto, era algo que solo pasaría con el tiempo. Se fue sin decir nada dejando a los Hale, el lazo seguía ahí pero estaba tan silenciosos que apenas lo sentía, eso solo significaba que Stiles estaba lejos de ellos, ni siquiera estaba cerca del territorio. En una noche el omega Mieczyslaw Stilinski había desaparecido de todo el mundo.

Muchos de la manada entendieron el corazón del Omega, entendían el conflicto que tenía, otros estaban molestos pero se tranquilizaron al escuchar a Morrell explicándoles que las acciones de Stiles eran bastante lógicos, él se había ido para descubrir quien era, tal vez en realidad no quiso irse, pero tenía que salir del lugar en el que había perdido todo y había tenido que fingir ser algo que tal vez no era completamente verdad.

— ¿Qué piensas hacer? — le preguntó Thomas al otro alfa. Él quería apoyar a su hermano, quería entenderlo a pesar de que su corazón estuviera roto al saber que su gemelo se había ido de nuevo.

— Esperarlo. Mieczyslaw no es solo mi compañero también me enamoré de él, en un año aprendí a conocer ni siquiera lo que él conocía así que si tengo que esperar más de una eternidad para verlo de nuevo, lo haré.

Thomas sonrió con tristeza.

— Sabes que él podría no volver jamás.

— Sé que volverá, no importa el tiempo él volverá a su hogar porque hay algo que se que nunca cambiará en tu hermano y es su lealtad y el amor que le tiene a este lugar.

— Él volverá.

— Lo hará.

*

Diez años después...

El FBI y la CIA han encontrado más de quince instituciones del crimen que secuestraban omegas desde bebés y los vendían. Han rescatado en diez años más de quince mil vidas que se creían perdidas. Todo empezó sin aviso y fue creciendo, el mundo se volvía mucho más seguro y había todo tipo de rumores acerca de un grupo especializado en misiones para recuperar a los omegas secuestrados y reubicarlos ya sea con sus familias o en lugares seguros.

— Señor no puede seguir así. — comentó un beta entrando a una de las oficinas del FBI donde se encontraba un hombre castaño vestido de traje dándole la espalda.

— He superado mi celo durante diez años con supresores.

El hombre frente a él era uno de los más poderosos: un omega con porte y la fuerza de un alfa, uno de los altos mandos del FBI con tan solo veintinueve años.

— Es hora de volver, Mieczyslaw. — le dijo el beta de manera seria.

— ¿Es hora?

— La marca parcial es lo que ha logrado que sobrevivir a tus celos durante estos diez años, pero ya no puedes estar lejos de tu alfa o de tu manada.

Stiles giró cansado, ya no era un niño ahora era un hombre fuerte y decidido. Aquel rostro infantil se había vuelto uno con rasgos más maduros sin llegar a ser tan duros y fríos como los de un hombre mayor, aún tenía la suave delicadeza de un omega. Su cuerpo ya no era frágil sino que todo lo contrario, había ganado músculo y su fuerza se podía considerar como la de un alfa lobo, incluso en su forma de zorro había crecido siendo del tamaño de su padre alfa.

Había encontrado su propósito y su valor en este mundo, pero no había vuelto a casa, ni siquiera había tenido comunicación con su manada. Las cosas habían cambiado y él también, ya no era ese joven omega asustado que se dejó envolver por la calidez de los demás, ahora podía levantarse por sí mismo.

Stiles gruñó levemente mientras pellizcaba el puente de su nariz.

— Supongo que es momento de regresar a casa. — dijo Stiles cansado.

No había regresado a Beacon Hills porque no sabía que hacer al reencontrarse con la manada, su familia y Derek siendo tan diferente, él ya no era la persona que ellos tenían en sus memorias.

*

Derek miró a Noah moverse de un lado a otro acomodando las cosas en la comisaría. Los Stilinski se habían unido a la manada de manera oficial cinco años atrás, ahora en dos manada en uno dirigidas por Thalia y Deucalion, así que los zorros y demás lobos se instalaron en el pueblo. Noah se volvió el sheriff y le había llegado una notificación de que un agente, uno de los altos mandos iría al pueblo y estaría trabajando a su lado.

El alfa trabajaba como consultor, pero tenía un taller cerca del instituto junto con algunos de la manada. Scott y Stuart se había casado, al parecer eran compañeros y poco a poco se fueron enamorando con el paso de los años, apenas cumplían tres años de casados; mientras que el alfa trabajaba en la veterinaria del pueblo, el omega era oficial junto con su padre junto con Jordan, Isaac y Liam. Erika y Boyd también eran oficiales, pero solían trabajar solo medio tiempo y lo demás estaban en el taller con Derek. Malia y Jackson habían seguido los pasos de su padre omega y eran abogados. Cora había creado varios gimnasios en el pueblo y junto con Allyson los manejaban bastante bien. Theo había decidido ser doctor así que se la pasaba en el hospital junto con Corey, Joel y Newt. Minho y Gally tenían un pequeño bar a las afueras del pueblo. Kira era maestra junto con Lydia en el instituto aunque la pelirroja era la directora. Aiden y Ethan trabajaban en el orfanato del pueblo mientras que el pequeño Chuck era enfermero en una pequeño clínica pública.

Todos habían encontrado algo que hacer en esos diez años, siguieron con sus vidas aunque el vacío y el silencio de Stiles seguía presente. El omega era gran parte de la manada y su partida los había dejado incompletos, pero sabían que el omega quería siguieran adelante.

Así era la vida, después de todo no puede quedarte estancado esperando por alguien.

*

Stiles miró el pueblo, se veía más lleno de vida que diez años atrás. Las cosas habían cambiado y eso lo hacía sonreír. Vestía su típico traje de trabajo y unas gafas oscuras ocultaban sus bellos ojos y nadie lo reconocía, aunque no es como si hubiera convivido mucho con los habitantes del pueblo. En aquella época era más conocido en el bajo mundo del pueblo que en lo normal.

— Así que aquí pasaste casi toda tu infancia, es un pueblo bonito. — comentó un hombre azabache de ojos grises. Tobías McLaren, el compañero del castaño, también de veintinueve años, desde hace seis años, se podría decir que se había convertido en su mejor amigo y confidente, ambos sabían todo del otro. Era un omega dominante, uno de los primeros que rescató Stiles en cuanto salió de Beacon Hills.

— Es un buen lugar para vivir, veo que es mucho más tranquilo y hermoso que hace diez años. — comentó Stiles con cierta nostalgia.

— Lo es.

— ¿Qué quieres hacer primero, jefe? — le preguntó el otro omega que lo acompañaba de veintiún años, el aprendiz de los dos hombres. El menor era pelirrojo de ojos verdes y adorables pecas por todo su rostro, adoraba al castaño además de que lo admiraba. Chase Stilinski, el pequeño había quedado huérfano después de que lo secuestraron así que el castaño lo adoptó como su hermanito, pequeñas ventajas de ser el director de su propia división.

— Buena pregunta.

— Tienes tres opciones: paseamos por el pueblo, vamos a la comisaria y nos encontramos con tu padre y algunos de la manada o vamos a la mansión. — se burló Tobías al escuchar el gruñido frustrado del castaño.

— ¿Stiles?

— Creo que pronto lo sabremos. — dijo Chase con una ligera sonrisa. 

Omega DestinadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora