XIV.- Regreso

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Stiles suspiró y se dio la vuelta encontrándose con el adorable Chuck, aquel cachorro que ya no lo era, ese pequeño que había encontrado consuelo en él a pesar del poco tiempo que lo conoció. El Omega castaño suspiró y se quitó sus gafas de sol mostrándole una pequeña sonrisa al otro.

— Hola, Chuck. Ha pasado tiempo.

Tobías rio levemente al escuchar la voz de su mejor amigo ganándose una patada del pequeño Stilinski. Para ninguno de los tres era secreto que ambos Omegas se gustaban, el dominante amaba su pequeño aprendiz.

—¡Eres tú! Por un momento pensé que me había vuelto loco. — lo abrazó con fuerza — Ha pasado tanto tiempo, los demás estarán encantados de verte, te hemos esperado. ¿Qué has hecho? Te ves diferente, creciste. — se separó y lo miró de arriba abajo — Debo decir que te pareces más a Deucalion, tu olor también es más fuerte como el de un Omega dominante. ¡Te ves increíble! No le digas a Thomas, pero ahora te ves mucho más intimidante que él, por un momento pensé que eras él pero luego lo supe y pensé que estaba alucinando.

Stiles no pudo evitar sonreír con ternura así que pasó su mano por los chinos del otro, eso sirvió para calmar su emoción y detener su verborrea.

— Han pasado muchas cosas y como has notado también han cambiado otras. Pero, me alegro de verte tan bien. ¿Qué has hecho, cachorro?

Chuck rio levemente ante el tono de voz de Stiles, era muy similar al de Noah, pero de cierta forma aunque era más duro también se sentía mucho más paternal y suave, era una combinación extraña pero agradable.

— Ahora soy enfermero, estoy en una pequeña clínica en lo que solían ser los barrios bajos, ahora son diferentes. — dijo Chuck con orgullo.

— Estoy feliz por ti y orgulloso.

El de chinos sonrió sintiendo una clase de calidez recorriendo cada parte de su cuerpo. No era tan unido con Stiles como los demás, pero definitivamente había extrañado esa calidez que el Omega mayor siempre expulsaba.

— Deberíamos ir a la estación, ahí están Thomas y Noah, ellos estarán muy felices de verte. Todos. — calló por un momento — Derek se pondrá muy contento, ha esperado todo este tiempo por ti.

— No creo que este muy contento, lo dejé... como a todos los demás. — dijo Stiles imaginándose a su Alfa solo todos esos años. Él lo había abondado por mucho tiempo.

Chase gimió levemente y se acercó a su hermano mayor buscando consolarlo soltando un poco de su feromonas. Tobías se puso a la defensiva y soltó pequeños gruñidos a las personas que pasaban a su lado, él parecía más un Alfa que Omega dominante, pero así le gustaba.

— Él lo entiende, estaba herido, pero todos entendimos la razón por la que te fuiste. Morrell no las explicó. — sonrió levemente — No estamos enojados contigo, creo que realmente nadie lo estuvo, más bien hemos estado esperando por ti.

Tobías sonrió levemente y colocó su mano sobre el hombro de su mejor amigo. Chase sonrió con ternura aferrándose a la mano de su hermano. Ellos habían estado estos años con el castaño y habían aprendido a conocerlo así que podían ver a través de ese semblante serio que quería mantener. Esta bien, estás en casa. Ellos te han esperado y han anhelado tu regreso como tú su compañía. No tengas miedo. Estamos contigo. Eres fuerte, valiente. Te amamos, puedes con este. Eso era todo lo que podía escuchar a través del lazo de manada que había creado con esos dos en esos años, esas palabras lo estaban confortando de una manera tan única que lo hacia querer abrazarlos y llorar todo el peso que había cargado.

Stiles suspiró y acarició el cabello de su hermanito para mirar a Chuck con un leve pero cálida sonrisa en su rostro.

— Vamos a la comisaria, es momento de enfrentar a mi manada.

El pelirrojo sonrió con diversión. Ese era el Mieczyslaw que admiraba.

*

Thomas miró frustrado algunos reportes de los últimos caso que habían tenido en el pueblo. Tenían un pequeño caso de robos misteriosos y de ellos ya había una víctima, no podía entender lo que sucedía.

— Hasta acá puedo escuchar tu cerebro mover sus engranajes. — le dijo Newt con diversión mientras entraba a la oficina de su marido con un pequeño bebé de apenas un año, el pequeño tenía un pequeña mata rubia castaño y unos preciosos ojos azules como su padre Alfa y su abuelo Omega. El rubio se había tomado vacaciones para cuidar de su cachorro así que ahora solo era un consultor en la comisaría aunque él salía y entraba sin importarle nada.

— Hola, mis amores. Pensé que irías con Derek y los demás al taller.

— Estaba en camino. ¿No viste el mensaje de Chuck? — el Alfa negó mientras tomaba a su cachorro entre brazos y dejaba un beso sobre la frente de su esposo — Nos pidió que nos reuniéramos aquí, mencionó algo acerca de una pequeña sorpresa que se encontró en el camino.

— ¿Ahora en qué problemas se metió ese pequeño revoltoso?

Newt rio con diversión.

— ¿Ahora qué hizo Chuck? Más vale que esto sea bueno, estaba ocupado. — se quejó Stuart entrando con un divertido Scott detrás de él.

— No sabemos, pero salgamos de mi oficina antes de que toda la manada piense que cabemos todos aquí. — dijo Thomas con cierta diversión mientras revolvía el cabello de su hermano.

Al salir la mayoría de la manda se encontraba ahí, afortunadamente los demás oficiales estaban patrullando.

— ¿Es necesario que venga? — se quejó Derek entrando a la comisaria mientras se limpiaba las manos con un trapo, al parecer lo arrastraron cuando estaba arreglando un auto, estaba cubierto de aceite y grasa.

— Chuck nos pidió que específicamente tú vinieras, hermano. — le dijo Cora con diversión.

— ¡Ya llegué familia! — miró atrás de él — Vengan.

Se escucharon unos susurros confusos y luego Stiles fue prácticamente empujado por los otros dos Omegas dentro de la comisaría.

— Traidores. — gruñó Stiles alisando su traje y recuperándose del empujón.

— Cobarde. — le dijo Tobías entrando junto con Chase, ambos sonreían con diversión.

— Cobarde tu abuela.

— No sabría decirte, no la conocí.

Stiles puso los ojos en blanco y luego miró a toda la manada. Estaba nervioso. ¿Cómo se supone que debía de actuar? Él se fue y ahora tenía a su manada frente a él después de tantos años. ¿Ellos lo querrían? Chuck había dicho que lo estaban esperando, pero... ¿sería cierto?

— Mmm... Hola. — y ahí lo vio, su Alfa.

Derek se veía tan atractivo y sintió como no podía respirar, le robo el aliento, pero luego sintió como si todo estuviera bien. Ese lazo que había estado dormido en su interior cobró vida de un tirón y de repente se vio envuelto por esa calidez que los Hale le habían mostrado hace tanto tiempo. Ese lazo no había desaparecido solo se había dormido.

El Alfa sonrió con ternura y no lo pensó, solo siguió sus instintos y caminó hasta el Omega y tomó su rostro estampado sus labios con los dulces del castaño. 

Omega DestinadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora