Capitulo 7

6 2 0
                                        

La reunión fue rápida, firmé un contrato donde ellos accedían a patrocinarme como escritora, obteniendo así el treinta por ciento de las ganancias. Iba saliendo del edificio mientras le enviaba una foto mía con el papel que firme en manos a Mary. Estaba a punto de llamar a Max para que me fuera a recoger cuando alguien se acerca a mí por detrás y me tapa la boca. El pánico invade todo mi sistema de inmediato y me muevo tratando de buscar soltarme

—Más te vale quedarte quieta preciosa, no queremos que nada te pase—un cuchillo hace un poco de presión sobre mis costillas y me quedo inmóvil—Así está mejor muñequita—sus palabras más que asco me repugnan—Ahora camina

Sigo las órdenes del tipo el cual no logro ver su rostro. Me guía  a un callejón oscuro donde se pueden ver cuatro enormes siluetas. Imponían miedo, terror, si antes pensaba no poder escapar ahora mucho menos. La mano de uno de esos seres pasa por mi mejilla y siento una gran necesidad de golpearlos.

—¿No piensas pedirnos que no te hagamos daño? —dice el que está más alejado con un poco de burla

—¿Qué lo hiciera cambiaría algo? —digo con arrogancia y rabia en mis palabras

—Posiblemente no, pero le quitas lo divertido a esto si no ruegas que te dejemos ir

—Idiotas—escupo sin más

—Veo que no tienes sentido de supervivencia niña—el hombre está a punto de encajar su cuchillo en mi costado cuando una voz nos saca a todos de lugar

—¡Déjenla en paz malditos ineptos! —aprovecho la distracción y empujo al hombre cerca de mi

Hecho a correr por el lado del que bloqueaba la entrada del callejón  y el que los distrajo. Corro lo mas rápido que mis pies me lo permiten, la lluvia comienza a caer y entro a un parque que esta solo sentándome en una banca para desabrochar mis tacones y dejarlos a un lado. Enciendo mi teléfono marcando el número de mi hermano, solo dos tonos y responde

—¿Cómo te ha ido? —dice entusiasmado

—Bien

—¿Por qué esa voz Colette? —la preocupación es clara y un sentimiento de culpa viene a mi—¿Sabes?. Da igual si te han dicho que no, conseguirás muchas oportunidades y verán lo que perdieron

—¿Puedes…puedes venir por mi Cris?

—Dime donde estas—oigo como abre la puerta de casa y entra a su coche

—Estoy…—miro a mi alrededor y reconozco el lugar de inmediato—Parque de las palomas

—Estoy en cinco, no te muevas de ahí—corta la llamada dejando un gran silencio

Separo el teléfono de mi cara y mis lágrimas se deslizan por mi rostro mezclándose con la lluvia. Estar en este lugar me llena de nostalgia.
***
—¡Apresúrate mamá no llegaremos a tiempo  para alimentar a las palomas!—dice una yo de cinco años halando a mi madre por el brazo

—Más despacio Makayla, te puedes caer—era lo que decía ella serena

***

—¡Cuando sea grande haré dibujos, y los venderé para ser famosa y comprarte un bello palacio y pagar tu propia firma de abogados mamá! —decía mientras dibujaba un lago con acuarelas a los diez años

***

—¡No necesito ningún psicólogo, tampoco necesito de ti, de tu falso amor, de tu “preocupación” por mi Liliana, puedes marcharte por esa puerta y no sentiré nada. ¡¿Sabes por qué!?. Exacto, dejaste de ser mi madre desde el día en que tu trabajo se volvió más importante, nunca te voy a odiar Liliana, pero no me pidas que te quiera—fueron las palabras que dije tres días antes de que mi madre se fuera de casa con Oliver, fueron las palabras que con catorce años me dolieron. Desde entonces suelo venir a este parque a llorar, el mismo parque que tantos recuerdos felices me trajo

***

—Dicen que las chicas lindas no lloran—una voz grave pero tierna de alguien de mi edad más menos fue quien habló 

—Entonces no soy una chica linda, o quien te lo dijo te mintió—no me preocupé por mirarlo solo me enfoqué en mis pies descalzos

—Creo que quien me lo dijo mentía, o quizá no, tú no eres una chica linda, eres una estrella—levante la vista encontrándome con el rostro más hermoso que los dioses pudieran crear, parecía que te podía matar sin piedad, pero también parecía que era incapaz de hacer daño a alguien, justo cuando iba a responder el auto de mi hermano se estacionó un poco lejos y me decía que fuera, el chico paso  su pulgar debajo de mi ojo quitando una lágrima—No llores más estrellita 

Sin más se marchó y tomé mis tacones corriendo al auto de mi hermano empapando el asiento en cuanto me deje caer sobre el. Eso fue demasiado irreal, pero se sintió reconfortante, nunca había llorado por cosas sentimentales de ese tipo frente a nadie, pero se sintió bien que él me dijera que no lo hiciera, aunque fuera algo totalmente absurdo porque si le dices a alguien que no llore solo no lo va a dejar de hacer de la nada, pero se sintió bien.

Cuando llegué a casa  estaba Liliana tomándole la mano a Oliver

¿Tenía que ser justo ahora?

Ella me vio con su típica mirada de arrepentimiento y normalmente no me afecta, pero hoy, ahora, en estos mismos momentos me parte el corazón. Subo corriendo hasta mi habitación y me entro a duchar para ponerme mi pijama calentito. Me paso horas, y horas, y horas, y horas solamente mirando la lámpara que está en el techo. Veo el reloj que marca la una de la mañana y me lo pienso más de cinco veces antes de levantarme y dar tres suaves golpes a la puerta de mi hermano, no recibo respuesta inmediata y pego mi frente a su puerta, justo cuando voy a tocar esta se abre.

—¿Los monstruos bajo la cama? —pregunta él

—Quizá… ¿Puedo quedarme un rato aquí? —como respuesta abrió más su puerta para que yo pasára

El se sentó quedando recostado del espaldar de la cama con las piernas cruzadas, y yo me acosté usando su regazo como almohada. Como cuando era más pequeña comenzó a acariciar mi cabello esperando a que yo hablára

—Me han dado mi contrato… Pronto verás mis libros en cualquier librería de por ahí—digo forzando una sonrisa

—Eso ya lo sé Cole, pero no has venido a eso ¿No? —niego—¿Qué ha pasado antes allá abajo?

—No lo sé…pensé que no me afectaba lo de Liliana… Pero ya veo que no es así, y no sé, es complicado

—Cole, es tu madre, nuestra madre, independientemente de todo lo que haya pasado eso nunca va a cambiar quién es para nosotros, es normal que quizá ya se te haya acabado el resentimiento hacia ella y comiences a darte cuenta que de verdad la quieres

—Seguro solo fue algo momentáneo… Lamento preocuparte por mis tonterías Cris, eres un gran hermano mayor

—No es nada arañita, siempre voy a estar para ti—y como si fuera demasiado serio para él—Aunque deberías decirme halagos así más a menudo, me sube el autoestima—reí por lo bajo mientras me levantaba

—Creo que los monstruos de mi cama ya se han ido y es más seguro dormir ahí

Al llegar a mi cuarto me acuesto y rápidamente quedo dormida con el calor reconfortante de mis sábanas rojas oscuras. No podría expresar con completa claridad todo lo que pasó hoy, de cierto modo fue algo raro, pero me alegro de seguir completa.

Los recuerdos de HarperDonde viven las historias. Descúbrelo ahora