Capitulo 6

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La semana pasó demasiado rápido, no es justo el pequeño Oli se irá a su casa, o bueno a su otra casa—el era un ser del cual cualquiera se enamora sin problema, lo que me recuerda algo

—Sebastián no ha dejado de ir cada tarde para llevarlo al parque

—Te preocupa que te robe a tu hermanito menor, si no es que ya lo hizo—su risilla me volvía loca

—Que estupideces dices Mary—le di un pequeño golpe en la cabeza ganándome un quejido de su parte—¡Mi hermanito me ama a mí y solo a mí! —dije cruzándome de brazos

—¡Me gustas! —Mary y yo nos giramos rápidamente a la dirección de la que provenían aquellas palabras

Una chica baja de cabello negro largo le tendía una caja en forma de corazón—suponía eran bombones—a un chico. Debido a que estaban lejos y él de espaldas detrás de un auto—que se me hacia sospechosamente conocido— no logré ver de quien se trataba y al parecer la chismosa de mí mejor amiga tampoco. Un largo silencio se instalo entre ellos y nosotras no dejábamos de mirar. De suerte logre ver como él le decía algo, pero solo eso, ver,  no escuchar.

—Le ha dicho que no le interesa nada romántico por el momento—mi cara de estupefacción fue suficiente para que ella se justificara— solo leí sus labios, si quieres ser buena chismosa aprende—la chica pasó corriendo por nuestro lado llorando, eso no salió muy bien para ella

— ¿Nunca les han dicho que es de mala educación escuchar las pláticas de los demás? — la voz detrás de mi me hizo dar un brinco

— ¡Cristian! — el grito de mi mejor amiga me despertó de mi pequeño trance y comencé a reír al ver al ser parado delante de mi

—Hola hermanita—dijo revolviendo mi cabello como solía acostumbrar hacer al saludarme

Bueno, creo que cuando hablé de mi familia  olvide mencionar a mi apuesto, enorme, divinísimo, pero también detestable, creído y orgulloso hermano mayor, Cristian Harper

—¡Sabía que conocía ese coche de algún lugar! —hice una pausa dramática y me puse seria—¿Por qué no dijiste que vendrías? ¿Quién era esa chica? Cristian…

—Con calma arañita, esa chica vino por trabajo conmigo, me pidió que la acercara a su hotel y resultó que se me confesó, anoche me enteré que vendría así que no tuve tiempo de avisar ¿Contenta?

—Sí, sí, pero no me llames arañita— el hizo un saludo militar—Acompáñanos a recoger a Oli y vamos a casa, Mary, ¿Te dejamos en tu casa o vas desde ya a la mía?

—Me voy con ustedes, puedo darme una ducha allá

—¿Saldrán a algún lugar? —Ambas nos miramos y reímos de Cristian mientras entrabamos al auto—¿Qué? ¿De qué se ríen mocosas?

—Es que…—mi mejor amiga rio de nuevo—No hace tres años eras el chico rebelde y ahora eres todo un responsable

—Y así mismo te gustaba Mary Anne—dijo mi hermano mayor en su defensa

—Claro, pero recuerda que tenía nueve años—esta vez fui yo la que estallo en risas

—Entonces eras una niña de nueve años con buenos gustos

—Idiota

—Sin faltas de respeto arañita

—Oigan… el nuevo papá de Oliver ya llego por el—dijo Anne señalando un auto gris en frente

Bajé del auto molesta, posiblemente echando fuego y cuando abrió la puerta lo primero que recibió fue mi puño en su cara. Quizá fue una acción muy primitiva, pero no me arrepentía de nada

Los recuerdos de HarperDonde viven las historias. Descúbrelo ahora