Capitulo 10

3 0 0
                                        

El día había sido largo, pero finalmente la universidad me daba un respiro. El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de un anaranjado cálido, y en mi mente no dejaban de rondar las dudas. Yoosung. La RFA. Esa extraña aplicación. Algo no estaba bien, y lo sabía. No podía ignorar los susurros en mi mente, el sentimiento de que algo más grande se estaba gestando.

Salí apresuradamente del campus y decidí ir a ver a Yoosung. Quería verlo, estar con él, pero más que nada, necesitaba respuestas. La última vez que hablamos, había algo en su mirada que me preocupaba, como si estuviera tratando de ocultar algo. Y no estaba dispuesta a dejarlo cargar con todo eso solo.

Cuando llegué a su departamento, lo encontré sentado en el sillón, absorto en la pantalla de su teléfono. Los ojos fijos en su juego favorito, LoLOL, ese videojuego en el que se había vuelto tan hábil. Yoosung siempre había sido competitivo, pero últimamente me parecía que su obsesión con el juego se había intensificado. Cada vez que lo veía, parecía estar en otro mundo, perdido en ese universo virtual.

—¡Yoosung!—lo llamé suavemente, acercándome y tocándole el hombro.

Él levantó la mirada, sorprendido al verme, y por un segundo se vio confundido, como si me hubiera olvidado por completo en medio de su mundo virtual.

—¡___!—exclamó, dejándose caer en el sillón y quitando el teléfono de inmediato, un poco avergonzado. —No te vi entrar... Perdón, estaba en una partida de LoLOL... ya sabes cómo me pongo cuando empiezo a jugar.

Me sonrojé un poco al ver cómo se avergonzaba, pero no era la primera vez que lo veía tan absorbido por el juego. LoLOL era casi como una adicción para él, algo que le daba sentido en medio de todo lo que había estado pasando.

—No te preocupes—sonreí, aunque no pude evitar notar la preocupación que se asomaba en su mirada. —Solo... no te olvides de tomar un descanso de vez en cuando, ¿vale? No quiero que te pierdas en ese juego.

Yoosung bufó, dándose una pequeña palmada en la frente con una sonrisa nerviosa.

—Lo sé, lo sé... pero es que a veces me siento tan atrapado en el juego, como si fuera mi única salida para desconectar de todo lo demás. En el juego, al menos, soy bueno en algo, ¿sabes? No tengo que preocuparme por nada. Es como si fuera mi único lugar de calma.

Lo miré con preocupación. Sabía que había algo más detrás de esa obsesión con LoLOL. Yoosung, a pesar de su energía y su actitud alegre, llevaba muchas preocupaciones en su corazón, y a veces, el juego parecía ser su forma de escapar.

—Yoosung, no tienes que hacerlo solo—le dije suavemente, sentándome junto a él y tomando su mano. —Sé que es difícil, pero no tienes que enfrentarlo todo por tu cuenta. Yo estoy aquí para ti.

Él me miró, sus ojos llenos de una mezcla de gratitud y, quizás, algo de culpa. Su mano apretó la mía con firmeza, como si no quisiera soltarla nunca.

—Lo sé... es solo que a veces, cuando me siento perdido o confundido, me lanzo al juego y todo parece más fácil. Pero no quiero perderme en eso, no quiero alejarme de ti.

Lo miré fijamente, notando cómo su rostro se iluminaba de una manera genuina, pero también pude ver cómo un leve atisbo de inseguridad se reflejaba en sus ojos.

—Yoosung, no tienes que elegir entre el juego y nosotros. Yo te apoyo en lo que decidas, pero quiero que no te olvides de ti mismo en el proceso. LoLOL es importante para ti, lo entiendo, pero no dejes que sea lo único que te defina.

Un suspiro escapó de sus labios, y por un momento, sentí que todo el peso del mundo recaía sobre sus hombros. Quizás el juego era solo una forma de llenar un vacío más grande, algo que Yoosung no quería enfrentar del todo.

—Tienes razón, ___—dijo, su voz suave pero sincera. —A veces me dejo llevar por el juego, pero no quiero que eso nos distancie. Quiero estar contigo, no con mi pantalla. Gracias por estar siempre aquí, por hacerme ver que hay más cosas fuera de LoLOL.

Sonreí aliviada, acariciando su cabello. Me sentía feliz de que estuviera abriendo su corazón, aunque sabía que aún quedaba mucho por resolver. El juego seguía siendo una parte importante de su vida, pero quizás no tenía que ser todo.

—Y tú no tienes que hacerlo todo solo, Yoosung—le susurré, acercándome a él, mis dedos rozando su mejilla. —Estoy aquí para ti, para lo que necesites, sin importar lo que pase.

Sus ojos brillaron, llenos de cariño y, por encima de todo, necesidad.

—Te quiero, ___—dijo, con la voz entrecortada, su mirada fija en mí, buscando algo en mis ojos.

—Yo también te quiero, Yoosung—respondí, sonriendo con sinceridad, acariciando su rostro con ternura. —Y siempre estaré aquí para ti.

La habitación cayó en silencio por un momento. Yoosung y yo, atrapados en un abrazo silencioso. No importaba cuánto tiempo pasara, siempre sabría que podríamos enfrentarlo todo juntos. Pero el sentimiento inquietante de que algo más grande se cernía sobre nosotros seguía presente. La RFA, la aplicación misteriosa... había algo que no podíamos ignorar.

—¿Te parece si vamos a caminar?—propuso Yoosung después de un rato, su tono cálido y más relajado. —Quizás necesitamos un poco de aire fresco.

Asentí, aliviada de que por fin parecía relajarse. Tal vez un paseo por la ciudad sería lo que ambos necesitábamos para despejar la mente, aunque sabía que las preguntas sobre la aplicación y lo que estaba pasando no desaparecerían tan fácilmente. Sin embargo, por esa noche, no quería pensar en eso. Solo quería disfrutar de su compañía.

Nos levantamos, caminando hacia la puerta. El aire fresco de la noche nos rodeó al salir, y, por un momento, el mundo parecía mucho más tranquilo. Al menos por ahora, podíamos disfrutar de un respiro

𝐔𝐧 𝐦𝐢𝐥𝐥𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐫𝐞𝐥𝐥𝐚𝐬⋆𝑲𝒊𝒎 𝒀𝒐𝒐𝒔𝒖𝒏𝒈Donde viven las historias. Descúbrelo ahora