La noche caía con una quietud extraña sobre la ciudad, como si todo el mundo estuviera esperando algo. Y en el refugio de los Diamantes, la tensión no se podía cortar con un cuchillo, porque ya todos sabían que la guerra no solo era entre ellos y los Vampiros. Había una tercera mafia. La mafia de Fernando.
Emilia se encontraba frente a su equipo, los ojos firmes y la mente concentrada, cuando la puerta se abrió y Lit apareció, seguido por un grupo de hombres de rostro serio. Entre ellos, un hombre de cabello oscuro y ojos penetrantes caminaba con paso firme. Fernando.
El ex de Emilia.
La sala se quedó en silencio. Las caras de los Diamantes eran mezcla de incredulidad y alerta, pero Emilia no vaciló. Sabía lo que esto significaba. Fernando nunca llegaba sin un motivo.
Lit: -mirando a Emilia antes de hablar- ¿Estás segura de esto?
Emilia asintió, aunque sus ojos reflejaban un torbellino de emociones que trataba de mantener bajo control.
Fernando: -con voz grave y autoritaria, mirando a todos los presentes- No vinimos aquí para hablar de recuerdos ni de viejas historias. Estoy aquí por una razón muy clara.
Todos en la sala lo miraban con desconfianza, sabiendo que cuando Fernando hablaba, no lo hacía sin un propósito.
Fernando: -mirando directamente a Emilia- Esto no tiene que ser así, Emilia. Sé lo que estás pensando. Sé que pensás que esta guerra es la única forma de proteger lo que te queda. Pero no es necesario.
Emilia: -con voz firme, sin titubear- ¿Qué querés decir con eso? Si vas a venir aquí a hablarme que sea claro.
Fernando dio un paso adelante, con esa sonrisa arrogante que siempre la había hecho hervir la sangre.
Fernando: -con una mirada desafiante- Lo que te quiero decir es que la guerra con los Vampiros no es lo que te preocupa realmente. Es Duki. Y lo sabés. Estás atrapada entre lo que fue y lo que deberías ser.
Emilia lo miró fijamente, pero dentro de ella, las palabras de Fernando resonaron como un eco molesto. ¿Cuánto de todo lo que estaba haciendo era realmente por el control de la ciudad? ¿O hacia Duki?
Fernando: -sin apartar la mirada de Emilia- Si querés evitar que todo esto termine en desastre, sabés lo que tenés que hacer. Termina con Duki. No sólo para salvar a tu gente, sino también para salvarte a vos misma.
Tuli: -levantándose de su asiento, mirando a Fernando con desdén- ¿Qué pensás, que vas a manipularla como siempre lo hiciste? No te va a funcionar esta vez, Fernando.
Fernando no se inmutó ante la provocación. Su mirada se desvió hacia los demás, como si estuviera evaluando la situación, buscando sus propios aliados. Pero cuando sus ojos volvieron a Emilia, fue como si el mundo se hubiera detenido.
Fernando: -en tono más bajo, pero claro- No lo hagas por el poder, Emilia. Lo que te está diciendo Duki no es verdad. Él te necesita. Pero no para lo que vos pensás. Él necesita que lo sigas, que lo obedezcas. Lo sabías cuando te fuiste.
Emilia se sintió desbordada, pero no iba a dejar que Fernando leyera sus pensamientos. No después de todo lo que había pasado. No después de lo que Duki había hecho.
Emilia: -respondiendo con frialdad- No soy tuya para que me digas lo que hacer. Y no soy de nadie para seguir órdenes, Fernando. ¿Qué sabés de lo que realmente quiero?
Fernando: -una sonrisa amarga apareció en su rostro- Sé mucho más de lo que crees. Y sé lo que Duki está dispuesto a hacer para retener el poder. Si te quedás ahí, en medio de todo esto, vas a ser su marioneta. No te lo merecés.
La tensión en el aire era palpable, y los ojos de los miembros de los Diamantes brillaban con la expectativa de lo que sucedería a continuación. Emilia, sintiendo el peso de sus palabras, cerró los ojos por un momento, luchando contra todo lo que Fernando había dicho.
Fernando: -finalmente, sus ojos se suavizaron ligeramente- Lo único que quiero es que no termines destruida, Emi. No quiero que termines como Lola. La guerra no tiene piedad. Nadie la tiene.
El nombre de Lola cayó en el aire como una piedra. Todos sabían que la relación de Duki con Lola había sido más compleja de lo que cualquiera podía imaginar. No solo por el amor que había existido, sino por el daño que ambos se habían hecho mutuamente.
Emilia: -con voz dura, sin ceder ante su vulnerabilidad- No me vas a manipular, Fernando. No ahora. Si querés algo, ven a hablar como aliado. Si no, no perdamos más tiempo.
Fernando la miró por un momento largo, evaluando sus palabras. Parecía que algo en su interior se había quebrado. Pero rápidamente recuperó su postura y asintió, como si aceptara que la conversación había llegado a su fin.
Fernando: -de manera más seria, dirigiéndose a todos en la sala- De todas formas, recuerden una cosa: no hay lugar para debilidades en este juego. Si no se elige el bando correcto, todo caerá. Y no quiero ver a ninguno de ustedes perderlo todo por un error.
Antes de irse, sus ojos volvieron a encontrarse con Emilia, como si quisiera decir algo más. Pero no lo hizo. Se dio la vuelta y se fue, dejando a todos con la sensación de que había algo mucho más oscuro en juego.
...
Mientras los Diamantes digerían las palabras de Fernando, algo quedó claro: la guerra había comenzado. No solo contra los Vampiros, sino también contra ellos mismos. Y en este juego, el amor, las traiciones y las alianzas rotas iban a ser las piezas clave.
Duki, Lola, Fernando, Emilia… Todos ellos estaban atrapados en una telaraña que ninguno podía desenredar. Y el precio del poder, como siempre, sería más alto de lo que podían imaginar.
Pero Emilia tenía algo claro. Dos de ellos tenían que morir para que sea una guerra justa. Y Fernando estaba en su lista. Y bueno, Lola estaba en su top 1....
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𝗔𝗺𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝗳𝗶𝗮 ♱ 𝖤𝗆𝗂𝗅𝗂𝖺 𝖬𝖾𝗋𝗇𝖾𝗌 & 𝖣𝗎𝗄𝗂
Aventura𝐀𝐃𝐌 || 𝓓𝒐𝒔 𝑏𝑎𝑛𝑑𝑎𝑠, 𝒅𝒐𝒔 𝑗𝑒𝑓𝑒𝑠 ¿𝒬𝑢𝑒́ 𝑝𝑜𝑑𝑟𝑖𝑎 𝒑𝒂𝒔𝒂𝒓? ♱ 𝗇𝗈 𝗌𝖾 𝗉𝖾𝗋𝗆𝗂𝗍𝖾𝗇 𝖼𝗈𝗉𝗂𝖺𝗌 𝗒/𝗈 𝖺𝖽𝖺𝗉𝗍𝖺𝖼𝗂𝗈𝗇𝖾𝗌. Mernesmpeg | 2025.
