La noche había caído en silencio, pero dentro del refugio de los Diamantes, la tensión era tan densa que casi se podía cortar con un cuchillo. Emilia había estado pensativa durante horas, procesando todo lo que había sucedido con Fernando. La amenaza implícita de la tercera mafia aún resonaba en su mente, pero no fue eso lo que la llevó a tomar una decisión.
Lo que la estaba carcomiendo por dentro era la advertencia de Fernando, y especialmente las palabras que había usado para describir a Lola. La ex de Duki, la mujer que todavía, a pesar de todo, ocupaba un lugar en su mente. Ese vínculo, esa historia que ambos compartían, era una de las razones que lo mantenía atado a ella. Pero Emilia ya no estaba dispuesta a ser una espectadora más.
Con las manos temblorosas, Emilia tomó su teléfono y desbloqueó la pantalla. No iba a dejar que Lola interfiriera en esto. No podía.
Con los dedos rápidos, escribió el mensaje con una frialdad que le sorprendió incluso a ella misma. Cada palabra era una amenaza que salía directo de su alma, sin filtro ni piedad. El mensaje era claro. No había más tiempo para dudas.
"No dejes que tu maldita ex se interponga en esto. Porque ahí no me va a quedar nada de piedad. O muere ella. O mueres vos."
Emilia miró la pantalla unos segundos, asegurándose de que las palabras estuvieran perfectamente alineadas con lo que sentía. No había lugar para juegos. Ya no.
Antes de arrepentirse, apretó el botón de enviar. La notificación de "mensaje enviado" apareció en su pantalla, pero no fue un alivio lo que sintió, sino más bien una sensación de que había cruzado un umbral del que no podría regresar.
En cuanto el mensaje se envió, Emilia dejó caer el teléfono sobre la mesa. Sus ojos estaban fríos, duros, como si el calor de la emoción hubiera desaparecido por completo. En su mente, solo quedaba un objetivo: Duki. Esta guerra no se trataba solo de territorios, ni de alianzas. Se trataba de eliminar todo lo que podría poner en peligro lo que había construido. Pero a la vez.. se retractaba.... algo que la hacía enojar con si misma. Por más que intentará no podía dejar de amar a duki, por más que intentara. y eso la hacía odiarse a ella misma.
...
Duki, al recibir el mensaje, se detuvo por un segundo, mirando el teléfono en su mano. Un escalofrío recorrió su espalda, porque sabía exactamente a quién pertenecían esas palabras. Emilia.
Su expresión se endureció al leer la amenaza. Él sabía que ella no jugaba. Nunca había jugado.
Duki: ¿Qué diablos pensás que haces, Emilia? -murmuró para sí mismo, pero no estaba enojado. Estaba... desconcertado.-
Lo que él no sabía era que, detrás de su enojo, había algo más. Algo más profundo, algo que aún no había terminado de comprender. El poder que tenía Emilia sobre él, su capacidad para hacerle sentir más que simple odio, era innegable. Y esa amenaza... esa amenaza, a pesar de ser extrema, de alguna manera también lo hizo sentir un vacío.
Sabía que el juego había cambiado. Y que ahora, no solo se trataba de proteger a su gente. También se trataba de protegerse a sí mismo.
Pero mientras miraba el mensaje una y otra vez, no podía evitar sentir que algo dentro de él también se había reactivado. Algo que había intentado dejar atrás. Algo que solo Emilia podría haber despertado.
Duki: -susurrando, casi para sí mismo- No vas a obtener lo que quieres, Emilia. Pero esto... esto no termina aquí.
Y mientras los minutos pasaban, el teléfono seguía vibrando, esperando una respuesta que, en su mente, sabía que iba a ser inevitable. Pero en su corazón, la pregunta seguía ardiendo con más fuerza: ¿Cuánto tiempo más podría seguir odiándola si cada palabra suya seguía golpeando tan fuerte?
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Ya casi se termina la fic, ¿es hora de juntarlos, no?
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𝗔𝗺𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝗳𝗶𝗮 ♱ 𝖤𝗆𝗂𝗅𝗂𝖺 𝖬𝖾𝗋𝗇𝖾𝗌 & 𝖣𝗎𝗄𝗂
Aventura𝐀𝐃𝐌 || 𝓓𝒐𝒔 𝑏𝑎𝑛𝑑𝑎𝑠, 𝒅𝒐𝒔 𝑗𝑒𝑓𝑒𝑠 ¿𝒬𝑢𝑒́ 𝑝𝑜𝑑𝑟𝑖𝑎 𝒑𝒂𝒔𝒂𝒓? ♱ 𝗇𝗈 𝗌𝖾 𝗉𝖾𝗋𝗆𝗂𝗍𝖾𝗇 𝖼𝗈𝗉𝗂𝖺𝗌 𝗒/𝗈 𝖺𝖽𝖺𝗉𝗍𝖺𝖼𝗂𝗈𝗇𝖾𝗌. Mernesmpeg | 2025.
