Chocolate, el delicioso dulce que se regala en San Valentín, se hacía presente en los estantes de las tiendas, era un recordatorio de lo cerca que estaba ese día. El calendario indicaba que faltaba un día para el 14 de febrero, y todo el mundo se encontraba buscando obtener el regalo perfecto para expresar sus sentimientos a sus seres queridos.
Las mujeres comparaban los productos de cada tienda, buscando las mejores opciones de chocolates, aunque había algunas excepciones que no estaban interesadas en festejar ese día. Las vitrinas adornadas con colores rosas y rojos atraían a multitudes de compradores que examinaban cuidadosamente cada caja, cada envoltorio, buscando el regalo perfecto para sus parejas, amigos y familiares.
Las conversaciones animadas llenaban el aire, mientras compartían sus planes y expectativas para el día especial. Las más jóvenes hablaban emocionadas sobre sus regalos de San Valentín, mientras las mujeres adultas les daban algunas recomendaciones sobre cómo prepararlo y conseguir los sabores más exquisitos.
Los hombres, por su parte, también se veían inmersos en la atmósfera de anticipación. Algunos se mostraban ansiosos, esperando recibir chocolates de sus compañeras de clase o colegas de trabajo. Otros, más reservados, trataban de no esperar demasiado para evitar la posible decepción. Sin embargo, el ambiente general estaba lleno de nerviosismo y emoción.
Ai caminaba sola por las calles, iba de incógnito, observando el bullicio a su alrededor. Ver a tantas personas dedicando tiempo y esfuerzo a escoger chocolates para sus seres queridos le hacía pensar en su propia situación. Sus pensamientos estaban enfocados en sus hijos, esas dos pequeñas estrellas que le habían dado un poco de luz a su vida desde que llegaron al mundo.
Se detuvo en una tienda de chocolates, admirando la variedad de dulces que se exhibían en la vitrina. Se le ocurrió que podría comprar algunos chocolates para preparar un regalo especial para sus hijos más adelante. Sonrió al pensar en sus caras felices cuando se lo dieran. Pero luego, su sonrisa se desvaneció al recordar que siempre tenía dificultades para decirles 'te amo'. Tenía miedo de que fueran solo palabras vacías, que no reflejaran sus verdaderos sentimientos. Se sintió afligida al pensar en ello, pero decidió no dejar que eso la detuviera.
Mientras miraba los chocolates, Ai notó a una chica que estaba comprando dulces junto a sus amigas. La chica estaba emocionada y hablaba con entusiasmo sobre los chocolates que estaba eligiendo. Ai se acercó un poco más y escuchó una parte de la conversación.
—Quiero hacer el mejor chocolate para mi hermano mayor —dijo la chica. —Lo aprecio mucho y quiero que sepa cuánto significa para mí —
Ai se sintió un poco conmovida por la sinceridad de la chica y se preguntó por qué ella misma tenía tantas dificultades para expresar sus sentimientos.
Luego, Ai se recordó a sí misma que ella también tenía personas importantes en su vida, como además de sus hijos, como Miyako, el presidente Ichigo y... Denki. Se preguntó qué estaría haciendo Denki en ese momento, probablemente la esté buscando ya que ella se escapó, es más, es posible que el presidente le haya dado un regaño a él por no supervisarla bien.
Al pensar en Denki regañado, Ai no puedo evitar reírse. Pero después, se sintió un poco confundida, recordó la forma en que Denki siempre estaba allí para ella, protegiéndola y cuidándola.
Él no se comportaba como los guardaespaldas que Ai había visto en la televisión o en la vida real. Aquellos hombres siempre parecían estar en un modo robótico, siguiendo un protocolo establecido sin mostrar ninguna emoción. Pero Denki era más... humano. De alguna manera había encontrado un equilibrio entre su trabajo y su personalidad. Se reía con ella, se preocupaba por su bienestar y se ofrecía a ayudarla en cualquier cosa que necesitara, sin perder nunca su profesionalismo. La mente de Ai se llenó de recuerdos de los momentos en los que Denki había sido amable con ella.
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⚡𝙱𝙻𝙰𝙲𝙺𝙾𝚄𝚃⚡
FanfictionAi Hoshino, una Idol que se convirtió en madre a los 16 años, lleva una doble vida como artista en el mundo del entretenimiento japonés y como madre. Sus hijos le han dado una gran felicidad a su vida, pero ella aún siente que no es capaz de expresa...
