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Dolor.

Es lo único que siento en estos momentos, mi cabeza esta que estalla del dolor y mi cuerpo lo siento todo magullado.

¿Donde estoy? ¿Qué es lo qué ha pasado?

No tengo ni la más mínima idea. Lo único que sé, es que hay fragmentos en mi mente de ¿recuerdos? Sí. Son recuerdos. ¡Dios mio!

Ahora mismo me encuentro de pie, y veo todo a mi alrededor como si de diapositivas se tratara. Como si caminara entre recuerdos. Uno en especial me ha llenado de ilusión. Es el día que conocí a Max.

El había entrado a la joyería donde trabajaba. Miraba a todos lados, como buscando algo en especial. Mi compañera, me insinuó que lo atendiera ya que a ella le tocaba hacer inventario de algunas joyas, estábamos a punto de cerrar.

No necesite mover ni un solo pie, ya que el se acercó al mostrador viendo una todas las joyas que había en exhibición.

—¿Busca algo en especial?—le pregunte llamando su atención.

—Ah, sí. Busco un collar para mi madre...—el se fijo en mi y sonrió, note que su sonrisa era linda—Es..., su cumpleaños.

—Te puedo mostrar algunos ¿buscabas algun diamante en especial?

Yo también sonreía, pero era más porque mi jefe me había exigido qué debía hacerlo más para vender más. Ser amable y servicial decía.

—Esos me gustan—señaló los de oro de bastantes kilates sin dejar de mirarme.

Le mostré un par, dándole la información necesaria sobre cada uno. De cuantos kilates y precios. Algunos hacían juego con brazaletes y pendientes. Al final, optó solo por un par que eran individuales. Ambos, el dije era de un corazón, uno más grande que el otro. El no se decidía por cual.

—No se cual llevarle—soltó una risa pequeña, que admito me gustó—¿Cual te gusta más a ti?—su sonrisa se había vuelto coqueta.

—Los dos—respondí correspondiendo a la sonrisa—Aunque el pequeño me parece más fino, los dos son realmente hermosos.

—He notado que no llevas ningún colgante como este—recargo su peso en el mostrador

—Es por que no tengo ninguno tan lindo como ese—no dejaba de verlo a los ojos.

Ese color verde me tenía hipnotizada por completo.

—¿Cómo es que una joya como tu no posea algo tan valioso?—suspiró—Estoy completamente seguro que cualquier colgante de este mostrador se vería tan extravagante en tu cuello.

Me sonroje.

La verdad era que si tenía ese tipo de joyas, solo que no las usaba. Las había dejado en casa de mis padres cuando me marche, no quería nada que viniera de ellos.

—Las joyas costosas solo son vanalidades para mi—respondí sin perder la sonrisa.

—Vale, jamás había conocido que alguna chica no le gustaran las joyas.

—No dije que no me gustaran.

Su sonrisa se acentuó.

—No quisiera ser grosera, pero estamos a punto de cerrar y... mi jefe no tardará en aparecer—le apresure.

—Te gustan los dos—asentí—Me llevare los dos entonces.

Finalice la compra cuando me entrego su tarjeta, tome ambos colgantes colocandolos en las cajitas correspondientes, y en una bolsa con el logo del lugar se los entregue.

Acuérdate de mi ✅ [Borrador] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora