Un encuentro, una mirada, una voz, solo eso es suficiente para que alguien se meta en tus venas y se convierta en todo tu mundo.
El estoico Ben Danner ya tiene mucho con lo qué lidiar en su vida; una vida llena de excesos que apenas lo deja respirar...
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Ben
Los tacones de Aeryn repiquetean contra el suelo de piedra, la luz de la luna y de las farolas iluminan hermosamente su rostro, sus ojos se ven oscuros, sus mejillas sonrojadas, la hermosa sonrisa de su rostro me podría poner de rodillas ante ella en este momento. Hace tiempo no la había visto sonreír así y ya la había extrañado demasiado.
Ambos reímos y nos tomamos de las manos, mientras caminamos rápidamente fuera del salón de baile, y por caminar me refiero a correr tan rápido como los tacones de Aeryn y mis mocasines lo permiten.
El frío me cala los huesos, pero no puede apagar el fuego que recorre mis venas. Tomo de su muñeca y la jalo hasta que su pecho choca con el mío. No lo pienso demasiado, solo tomo sus labios con los míos, mi lengua reclamando la suya, así como lo hicimos en la pista de baile hace unos minutos.
Aún no puedo creer lo que hizo por mí, por nosotros, al besarme y reclamarme en la pista de baile, frente a personas que tienen tanto poder como para manejar un país entero, y lo hizo como si yo fuera parte de ellos y de su mundo. No soy tonto, sé lo que significó besarla frente a toda su sociedad; este fue un reclamo, un manifiesto de que ella es mía y yo suyo, y que no iré a ninguna parte.
No es que quisiera irme. Jamás he pensado en este tipo de futuro, pero Aeryn Cole es con la única mujer con la que quiero y planeo casarme.
—Te amo muchísimo —murmuro una vez nos separamos y junto su frente con la mía. Se siente tan liberador decirlo, no puedo entender cómo antes me resultaba tan difícil decirle que la amaba y ahora no puedo parar de hacerlo—. Te amo tanto, Aeryn Cole.
Veo como su sonrisa se ensancha un poco más y la ternura se refleja en sus ojos.
—¿Incluso si casi trepo sobre ti en medio de un baile?
—Te amo mucho más por eso —le doy un beso de pico—. Lamento no haberlo dicho antes, Ángel.
Sube una mano y siento como acaricia mi mejilla tiernamente.
—Ahora tienes mucho tiempo para compensarlo.
Sonrío.
—Toda la vida, si me lo permites.
—Sí... —susurra—. Toda la vida.
Me aparto lentamente para mirar directo a sus ojos. Su declaración se percibe como un juramento silencioso, como una promesa que ambos nos hacemos para el futuro.
Jamás había querido tanto algo como pasar una vida a su lado. No había ni siquiera pensado en una esposa e hijos, pero le daría todo eso y más si ella lo quiere.
Le daré el mundo. Se lo pondré a sus pies.
Su cuerpo tiembla ligeramente, así que me retiro mi chaqueta y la coloco sobre sus hombros. Me observa con sus ojos llenos de amor y ternura por mí.