Doce

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Hasta el momento Jungkook le transmitía tranquilidad, era como un lugar seguro, pero ahora le causaba algo mayor a nerviosismo, su estomago se apretaba y cada vez que recordaba aquel beso que le dio en año nuevo sus mejillas llegaban a colorearse, pero no estaba listo para hablar de eso con su amigo, aunque sus dudas le seguían dando vueltas a su cabeza quería ignorarlas así como lo hacia Jungkook.

Al volver al internado todo parece tan normal, las clases, las platicas con sus amigos y cuando Jungkook venia y se acostaba a su lado, aunque Seokjin le gustaría decirle a Jungkook que no lo haga por que esto lo confunde aun mas, es difícil decir que no y en su lugar siempre le dice que si cuando Jungkook se lo pregunta, pero aun es más difícil disimular que sigue dormido cuando Jungkook pasa sus dedos sobre el contorno de su rostro, tan suave y delicado como si fuera una pieza tan frágil que Jungkook teme romper.

Seokjin cree que se puede acostumbrar a esto, al silencio y los ligeros toques, no quiere romper con la falsa armonía que hay entre ellos, aunque sus dudas sigan rodando por su cabeza, por lo que ha decidido no sacar a flote el tema al menos que Jungkook quiera hacerlo y durante estas semanas parece que Jungkook no va hacerlo.

Al menos así hasta que llega el cumpleaños de Yoongi, todos su amigos se reúnen en la habitación de Yoongi y Hajun, por lo que sabe Seokjin sus amigos se las han ideado para meter algunas bebidas de contrabando al internado, ya no son niños para conformarse con jugar con la Nintendo que esconden en una lámpara, ahora necesitan distraerse con algo mas, no quiere ser el aguafiestas solo le queda esperar que no los descubran o si no las consecuencias serán terribles para todos.

Seokjin no los puede acompañar desde el principio, si no hasta que acaba su entrenamiento de atletismo y se baña para no llegar oliendo a sudor, va a su habitación solo por el mejor par de calcetines que aparto para Yoongi y corre hacia su habitación, toca la puerta y no hace falta tocar otra vez para que sea Yojun quien abra la puerta.

Al entrar ve varias botellas de Suju en el suelo, aun no entiende como pudieron meter tantas botellas que al parecer la mayoría están vacías por que todos están ya con las mejillas rojas, en especial Yoongi que cuando lo abraza su olor a alcohol lo traspasa por todos lados.

—Aparte estas para ti jinnie –le dice Jungkook entregándole dos cajitas de cartón de Suju –Sunho quería todo para el.

Seokjin se ríe por la forma tan infantil que esta hablando Jungkook, parece que esta demasiado ebrio, no quiere ni preguntar cuanto ha tomado pues apenas puede sostenerse por si mismo.

—Tontos, deberían ser mas discretos o nos van a descubrir  —les advierte Seokjin.

—Que valga la pena –se encoje de hombros Yoongi.

—Te pueden expulsar idiota –le recuerda Seokjin.

—Lo que pasa es que Yoongichi quiere que lo expulsen para estar más cerca de tu hermana –dice de repente Jungkook.

—Y eso que tiene que ver –Yoongi golpea el hombro de Jungkook —. Además al que le gusta tu hermana es a kook.

—¡No es cierto! A mi no me gusta tu hermana Jin… —Jungkook toma las manos de Seokjin y lo ve con unos ojos de cachorro herido –. Lo prometo no me gusta tu hermana a Yoongi si, él me lo confeso.

—Idiota –se queja Yoongi y se da la vuelta con los demás chicos.  

—Esta bien Jungkook-ah, no vayas a llorar –le dice con burla, aunque siente un poco de incomodidad en pensar que sea cierto —. Ven vamos a jugar.

Jala a Jungkook hacia el escritorio de Hansu, toman la Nintendo y se sientan en el piso recargándose en la cama. El que juega es Seokjin mientras Jungkook solo se recarga en el hombro de el viendo como juega con sus ojos a medio cerrar. Seokjin guarda las dos cajitas de suju que le dio Jungkook, por el momento las guardara para otra ocasión.

The 1  |JinKook|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora