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Cállate el hocico vv

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Uno, dos... uno y dos...

Las gotas caían de forma lenta, cayendo como si hubiese un congelamiento en el espacio-tiempo o ¿era idea suya?, un choqué le hizo tic-tac en el cráneo, fue molesto.

El Shishi-odoshi estaba en el maldito jardín, ¿habían animales salvajes por ahí?, ¡vamos, era una escuela publica!, ¿uno no podía ser pobre a gusto y no escuchar un Shishi-odoshi cada tanto?, era satisfactorio de ver, si. Pero el maldito objeto no la dejaba ser triste, quería ser de esas peliculas dramáticas, ¿sabes?, sin llegar a suicidarse, claro.

Ya se le había pasado la crisis nerviosa, que suerte, eh. Se rió a la nada, decidiendo irse del lugar, no queriendo ver más el Shishi-odoshi.

Si Kanako pensaba mejor las cosas, si es que estaba cuerda, claro. Las cosas a su alrededor estaban extrañas, incluso retorcidas, cada tanto formaban un montículo que la saludaba. Kanako soltó una risa tonta, saludando de vuelta, dio saltitos mientras sus dedos recorrían los casilleros, manchándose de polvo.

Era como estar en una enorme burbuja de agua, agitándose en ondas pero de forma violenta, esa burbuja estaba a su alrededor, envolviéndola mientras Kanako observaba fascinada cada partícula diminuta, recorrió cada puerta y ventana que estaba en su camino, dejando sus huellas.

En algún punto, se encontró en la azotea. Habían unas bolas giratorias que emitían un ruido similar a un ventilador, estos tenían líneas que a simple vista podía resultar hipnotizantes, ¿Cómo es que se llamaban?

Se encogió de hombros, tambaleándose, se acercó a la pared, asomándose para ver el suelo, ¿siempre había sido así de alto?,  je, que tonto.

-¡-AKO!

Un pie adelante.

-¡KANAKO! - sintió un tirón, cayendo de espaldas, juró que sus huesos hicieron crack pero no supo cual de ellos, o ¿quizás todos? Dios sabrá.

Sus ojos se aclararon, el cielo se reflejó en sus ojos, ¿había sido así de bonito? ¿Cómo no lo notó?... a- claro, la luz de mierda.

La cabeza de ¿Yuu? se asomó mientras esta la miraba frunciendo las cejas, sus ojos llenos de preocupación, ¿por qué estaba preocupada?, Kanako no sabía ni donde estaba parada, ¿era de día o de noche?, ¿era pendeja o no pendeja?, ¿era homosexual o era heter-?

-¡100 por ciento homosexual! - se levantó como un juguete de soltado al que un niño lo había agarrado y colocado de pie.

-¡¿Me preocupé por nada?! - Maeda chasqueó la lengua con fastidio, mientras Kanako finalmente le dirigía la mirada, una mirada furiosa por cierto.- Okay, escúchame aquí Kanako -uy, esto era serio-, ¿por qué mierda estabas en el filo a punto de saltar?

Hetero. (Próximamente)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora