Final

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💍

Esa mañana...

- Buenos días.

- Buenos días.

- ¿Dormiste bien?

- Sí.

Chan dejó pequeños besos en las mejillas y cuello del menor por dos años.

- Feliz cumpleaños.

- Gracias.

- ¿Quieres que hagamos algo especial?

- No, lo único que quiero es estar aquí contigo.

Entrelazó las manos para acostarse mejor en forma de cucharita donde él era la grande y Bin la pequeña, ese día que hace tantos años había dejado la magia, ahora la recuperaba, teniendo a su amor en los brazos y una pequeña familia de dos bebés que dormían en la habitación de a lado.

- ¿Estás seguro?

- Mhm.

- No todos los días cumples 60.

- Que gracioso - La risa escandalosa se escuchó por todo el lugar, antes de que el dueño mismo de esa risa se volteara para estar frente a frente.

- Estás muy serio, es tu cumpleaños... Pensé que me pedirías hasta que me arrodillara para ti.

- ¿Para que quiero que te arrodilles?

- Chan.

- Ah, claro... No, estoy bien estando solo aquí contigo... No sabes cuánto extrañaba esto.

- Llevamos meses saliendo.

- Sí, pero hoy se siente completa y verdaderamente real.

Changbin le acarició el cabello, esos mechones rebeldes que se escapaban y el mayor se dejaba, incluso en el beso que comenzaron.

- ¿Qué te parece si vemos una película con comida incluída?

- Me parece excelente.

Ambos solo habían bajado y dejado la habitación para pedir comida, además de llevar a los bebés y alimentarlos, poner una película después de acomodarse en un sillón de la sala.

- Tengo la sensación de que alguien me va a llamar.

- A mi la única persona que me llamó fue mi madre, muy temprano por cierto y me dijo que si no le llevaba a sus nietos esta navidad vendría a cortarme las pelotas, después mencionó "Ah, si, feliz día hijo" y me colgó.

- No quiero reírme pero es algo totalmente tu madre.

- Sí, es algo totalmente ella.

- ¿Tu papá no llamó?

- No, me envió un mensaje, igual que Hannah y Lucas.

- Si deberíamos planear una escapada para allá, ellos deben conocer a sus nietos y sobrinos.

- Lo pensaré, necesito fuerza mental para enfrentar a mi familia y su "te lo dije" porque regresé contigo.

- Y eso que no hemos hablado con mi familia, mi papi aún te odia.

- Que ánimos.

- Lo siento.

- Está bien, lo merecía.

- Pero bueno, ya lo resolveremos.

Unas horas después los dos habían dejado a los bebés en sus respectivas cunas cuando bajaron de nuevo estando solos, Bin se sentó encima de él comenzando un beso más necesitado y caliente.

Anillo perdido \\ ChanChangHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora