Cap 38~

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El mar rugía con una furia implacable, las olas levantándose como bestias salvajes que amenazaban con engullir el barco entero. El cielo se había ennegrecido, y el viento aullaba, empujando la embarcación con una violencia que hacía crujir la madera bajo sus pies.

Un grito perforó la noche.

¡Sarah! -la voz de John B se rompió en el vendaval cuando la vio caer por la borda, su silueta desapareciendo en la espuma furiosa del océano.

Sin pensarlo, JJ se lanzó tras ella.

¡JJ, no! -gritó Elaia, pero era demasiado tarde. Su amigo ya se había sumergido en el agua helada.

John B se aferró a la barandilla, los nudillos blancos de la fuerza con la que sujetaba la madera mojada. Quiso saltar, pero Pope lo detuvo con un tirón.

No puedes. No sobrevivirías en este oleaje.

Elaia sintió el estómago encogerse. Sus ojos recorrieron la superficie oscura, buscando cualquier rastro de ellos, pero el mar los había reclamado con un hambre despiadada.

Detrás de ella, un quejido. Se giró y encontró a Rafe tambaleándose contra la pared de la bodega, el labio partido y una mirada que era una mezcla de determinación y sorpresa.

Déjalo ahí -le espetó Pope-. Es lo que merece.

Elaia se sintió desgarrada. Todo dentro de ella gritaba que lo abandonara, que dejara que el destino siguiera su curso. Pero cuando vio la forma en que Rafe la miraba, con una mezcla de expectativa y resignación, supo que no podía hacerlo.

No voy a dejar que muera -murmuró antes de lanzarse hacia él.

Pope maldijo en voz baja, pero no la detuvo. John B cerró los ojos, pasándose una mano por el cabello mojado. Nadie podía entender por qué Elaia hacía esto. Quizás ni ella misma lo entendía.

Tiró de Rafe, ayudándolo a mantenerse en pie. Él se apoyó en ella, su aliento entrecortado contra su mejilla.

Sabía que no me dejarías, princesa -susurró con una sonrisa ladeada, y a pesar de todo, Elaia sintió un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío del mar.

La tormenta arreció, y en medio de la confusión, la embarcación se vio arrastrada sin rumbo.

Cuando el temporal finalmente se calmó, la tripulación se encontró varada en una extensión de arena blanca y desierta.

Pope fue el primero en hablar, su voz ronca por la fatiga y la desesperación.

No hay señal de JJ ni de Sarah.

Un silencio pesado se extendió entre ellos. La posibilidad de que no hubieran sobrevivido flotaba en el aire como un espectro al que nadie quería dar voz.

John B apretó los dientes, negándose a aceptar la realidad. Cleo miró al horizonte, su expresión endurecida. Pope se pasó una mano por la cara, tratando de encontrar un plan mientras la hogera que habíanconseguido hacer se iluminaba en sus caras.

Elaia, con los brazos cruzados y el corazón en un puño, sintió a Rafe moverse a su lado.

Si crees que están muertos -dijo ella en voz baja-, es que no los conoces bien.

Elaia lo miró, atrapada entre la necesidad de esperanza y el peso de la realidad. Pero en el fondo, una chispa de certeza se encendió en su pecho.

La historia no había terminado. No para ellos

Obsesion~(rafe Cameron)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora