Estoy aqui.

11.3K 842 14
                                        

Isabella...   

Aun no lo podía creer, Nhoa me había mentido no podía verlo, no sabia que hacer, el me trajo a casa ni siquiera supe como fui capaz de bajar del coche sin derrumbarme, si antes creía que no podíamos estar juntos, ahora estaba segura el estaba muy por encima de mi, por dios el era el dueño de su propia constructora y tenia mas negocios, como podía yo encajar en eso, no claro que no podía, entre y cerré la puerta me deje caer en el suelo y ni supe cuanto tiempo estuve ahí con la cabeza agachada, y las lagrimas recorriendo mi cara, solo de pensar como se pondría su familia si tan solo siguiera adelante en la relación, su hermano ya estaba en contra y no lo podía culpar, no es que me interesara el dinero, pero si era muy poca cosa para el, para lo que el se merecía, y eso me desgarraba por dentro.

-¿Que demonios haces en la puerta?-la voz de Irma me sobresalto.

-Nada que te interese-le dije y limpie mis lagrimas, me levante pero ella me tomo del brazo.

-No me hables así niñita estúpida, ahora no esta aqui tu protectora-dijo apretándome mas fuerte, el olor a alcohol me hizo sentirme mareada.

-Suéltame Irma-le dije y tire de mi brazo, ella lo apretó mas fuerte encajándome las uñas en la piel.

-Tu a mi no me dices lo que tengo o no que hacer-dijo y me empujo, perdí el equilibrio y caí golpeándome en la esquina de la mesa en la cadera, el dolor me atravesó sabia que me dejaría un moretón,  no entendía como podía odiarme tanto, era su sangre, mas sin embargo ella me odiaba y no entendía el porque, eso siempre me a dañado.

-Déjame en paz Irma-le dije y subí a mi habitación, pero antes de llegar ella empezó a gritar.

-Te odio, arruinaste mi vida, no sabes como me arrepiento de haberte tenido, solo por creer que el estúpido de tu padre podría dejarlo todo por ti, pero ni siquiera para eso serviste me oyes, no sirves para nada-decía y mis lagrimas resbalaban por mi cara, como podía dañarme así.

-Cállate Irma cállate-la voz de mi abuela me hizo girarme-tu sabes muy bien porque se fue-me quede congelada, mi abuela jamas hablaba de mi padre, desde que le dije que  no quería saber nada de el si a el no le importaba yo, no tenia por que importarme el a mi.

-Cállate mama, no te atrevas a meterte en esto, esa estúpida se cree mejor que yo y eso no se lo voy a permitir-dijo.

-Claro que es mejor que tu Irma, y eso es lo que no puedes soportar, ella no se a dejado envenenar por ti, no siguió tus pasos eso es lo que te duele, que ella luche por salir adelante sin embarrarse en el fango como tu-le dijo, y Irma miro con tal odio a mi abuela que supe lo que iba hacer, me precipite por las escaleras pero ella ya la había golpeado con tanta fuerza que la abuela cayó encima de su brazo, me lance sobre Irma le tire el cabello, ella la estaba pateando al momento que la jale, la tire al suelo ella me agarró de los brazos y me encajó las uñas, el dolor era fuerte pero estaba cansada sabía que no estaba bien lo que hacia, era la mujer que me había traído al mundo, pero eso no fue suficiente le arranque un mechón de cabellos y ella se giro y se vino encima de mi, pero yo ya no era esa niñita que solo se quedaba allí recibiendo golpes, la esquive y ella callo al suelo aun estaba demasiado borracha, agarro un florero y lo levantó dispuesta a dejármelo caer subí mi brazo para evitarlo y este se estrelló en el provocandome una herida, de la cual rápidamente empezó a salir sangre, un leve gemido de mi abuela me hizo girarme ella se sostenía el pecho y en su cara se miraba el dolor, quise correr hasta ella pero Irma me sujeto del pelo y me tiro al suelo, de pronto la puerta salto y un Nhoa bastante cabreado apareció y miro a Irma de una manera que hasta mi me hizo temblar, el se precipitó hasta nosotras, Irma me soltó y como pudo corrió, Nhoa se detuvo al verme bañada en sangre, pero yo solo quería llegar con mi abuela quien estaba inconsciente en el suelo,
-Mi abuela Nhoa-le digo y es cuando el la ve, me ayuda a levantarme y corro hasta ella mientras el esta al teléfono pidiendo una ambulancia.

Nhoa...

Sentí un gran pesar al ver como Isabella cerraba la puerta, me moví de ahí llegue al parque donde ella me dijo que no era lo que necesitaba, mis ojos se llenaron de lagrimas, ¿acaso la había perdido para siempre?, estaba dispuesto a dejarla ir a si sin pelear, no tenia que hacer que entendiera que yo la amaba y que solo quería estar con ella, que no me importaba si era rica o pobre, a mi solo me importaba ella, le di tantas vueltas como pude y siempre llegue  a la misma confirmación, la amaba y no la dejaría ir, subí al auto y regrese a su casa, no supe cuanto tiempo paso pero cuando estuve frente a la puerta escuche gritos, me lance sobre la puerta y entonces lo que vi me lleno de ira, una mujer la sostenía por el pelo y ella estaba bañada de sangre, sentí que me faltaba el aire, corrí hasta ella, la mujer salio corriendo pero ahora no me importaba nada mas que verla a salvo.

-Mi abuela Nhoa -dijo y entonces la vi, una mujer mayor estaba en el suelo ella se levanto y llego hasta ella, llame a una ambulancia y me acerque, la mujer aun respiraba pero débilmente, Isabella seguía perdiendo sangre y se ponía cada vez mas pálida, y de pronto cayo al suelo, me quite la camisa y la amarre en su brazo, cuando los paramedicos entraron mi camisa estaba roja por la sangre y la playera que tenia puesta estaba igual, había demasiada sangre, los paramedicos trabajaron en ellas y las subieron a las dos, no podía subir con ella en la ambulancia le pedí que la llevaran a la clínica donde mi familia siempre se trataba, y los seguí en el auto mis manos temblaban y solo podía ver  a Isabella pálida y bañada en sangre, ¿cuanta había perdido? ¿y quien era la mujer que la estaba golpeando?, llegue justo cuando las metían por la puerta de urgencias, tome su mano.

-Estoy aqui Bella, no te dejare te amo, tienes que ponerte bien por mi-le digo y me detienen no me dejan pasar, me llevan hasta la sala de espera me dejo caer en una de las sillas, me veo las manos tengo sangre seca en ellas, mi camisa esta manchada voy al baño para lavarme, lo hago rapidamente y salgo, no se cuanto tiempo ha pasado pero a mi me parecen dias, cuando por fin un medico entra en la sala.

-Buenas tardes, me dicen que usted venia con las dos pacientes de la ambulancia-yo asiento-la Señora mayor cual es su nombre-me pregunta, y hago memoria para recordar si Isabella me dijo su nombre, y de pronto entra el tipo que estaba con ella en el hospital entra, ¿como demonio supo que estamos aqui? cuando me ve se sorprende pero se pone a mi lado.

-El medico quiere saber el nombre de la abuela de Isabella-le digo.

-Ingrid Reynolds-le dice-¿como esta? soy su nieto-dice y yo me le quedo viendo.

-La señora esta delicado. tuvo un infarto tenemos que esperar unas horas para ver que tan dañada a quedado, por ahora hicimos todo lo que estuvo en  nuestras manos, ahora solo queda esperar-nos dice-¿y la señorita?-nos vuelve a ver y yo hablo antes que el.

-Isabella Taylor, es mi prometida-le digo, el tipo me mira pero no me desmiente-¿como esta ella?-pregunto ansioso.

-La señorita presenta diferentes golpes en el cuerpo, y un corte bastante grande en el brazo derecho, del cual necesito puntos, tuvimos que hacerle una transfusión debido a que había perdido mucha sangre, en este momento la vamos a pasar a una habitación y podrá pasar a verla-me dice y se da la vuelta.

-¿Como que tu prometida?-pregunta el amigo.

-¿Como que tu abuela?-se la regreso y se da la vuelta molesto, una enfermera me avisa que podemos pasar y la seguimos a la habitación, ella esta despierta y me ve, su cara se ilumina y yo respiro, pensé que me correría, corro hasta ella.

-Te amo-me dice y yo la beso. 

-Yo también te amo-le digo-tenia tanto miedo a perderte-le digo y acaricio su cara.

-¿Como esta mi abuela?-me pregunta con ansiedad.

-El medico dice que sufrió un infarto, ahora esta estable pero están esperando que despierte para saber si le afecto algo-le digo, ella hace el intento de levantarse pero la detengo, y su amigo entra en su punto de visión.

-Isa yo estaré con ella-le dice y ella se recuesta.

-Rene, gracias por estar aqui-le dice el se acerca hasta ella.

-Sabes que siempre voy a estar cuando me necesites-le dice y la besa en la frente, aprieto los puños no me gusta que la toque, ella le sonríe-voy a ver como esta, y si hay algún cambio te lo haré saber-le dice y sale.

Te Quiero A ti ( Johnson I )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora