Escrito 23

4 0 0
                                        

A mi más amado,

No hay instante del día en que mi alma no clame por ti.
Te extraño con un fervor que apenas me atrevo a confesar,
pues cada rincón de esta casa,
cada brisa que roza mi mejilla,
parece susurrar tu nombre.

Hecho en falta tus besos,
que antaño sellaban nuestras almas en dulce silencio.
Anhelo el abrigo de tus abrazos,
donde todo miedo hallaba su fin.
Y tus caricias...
¡Dios mío! Qué bálsamo eran para este corazón tan frágil.

¿Serán mis plegarias oídas por algún poder misericordioso?
¿Acaso el Cielo, en su infinita bondad, permitirá que nuestros caminos se entrelacen una vez más?

Sólo deseo poder estrecharte de nuevo entre mis brazos
y ofrecerte la dicha que tanto ansío darte;
no como un deber,
sino como la más pura de las devociones.

Tuya, en la ausencia como en el pensamiento,
Siempre fiel.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Apr 05, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

EscritosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora