Tras una luna de miel digna de una película, en una isla paradisíaca de Oceanía donde el amor se sintió eterno bajo el sol y las estrellas, Lincoln y Jordan regresaron a casa. El vuelo privado de lujo, con sus sillones reclinables, menú gourmet y una vista aérea que parecía sacada de un sueño, los llevó de vuelta a California con una sonrisa que no se les borraba del rostro.
Cuando el jet aterrizó en el LAX, un auto negro los esperaba para llevarlos directamente a la mansión Loud–Rosato, ubicada en lo alto de Beverly Hills. La fachada blanca, moderna, con columnas de estilo mediterráneo y ventanales que dejaban entrar la luz dorada del atardecer, les dio la bienvenida como si también extrañara su presencia.
La mansión, completamente automatizada, encendió luces suaves en cuanto entraron. Una alfombra gris plomo los guió por el vestíbulo hasta la sala principal, donde una chimenea de diseño crepitaba discretamente. Todo estaba impecable: las flores frescas en los floreros, las vistas espectaculares desde la terraza, la piscina iluminada, el estudio musical de Lincoln y la biblioteca de Jordan esperándolos.
Pasaban los días. Y luego las semanas. La rutina se fue armando entre risas, mañanas de café compartido, noches de películas en la sala privada de cine y tardes paseando por las calles de Los Ángeles como una pareja completamente enamorada. Pero una mañana, algo cambió.
Jordan se despertó antes que Lincoln. Se sentía... extraña. No mal, pero sí con una sensación nueva. Su estómago se revolvió suavemente, como si algo en su interior estuviera ajustándose. Corrió al baño. No tardó en inclinarse sobre el lavabo.
Lincoln: ¿Jordan? ¿Todo bien?
Ella no respondió de inmediato. Se lavó la cara, miró su reflejo en el espejo. Tenía ese brillo particular en los ojos, ese leve rubor en las mejillas. El mismo que había visto tantas veces en películas... y en su madre.
Volvió a la habitación, sentándose al borde de la cama. Lincoln ya se había incorporado, mirándola con preocupación.
Lincoln: ¿Te sentís bien?
Jordan: Amor... creo que estoy embarazada
El silencio fue absoluto durante unos segundos. Luego, una chispa de emoción se encendió en los ojos de Lincoln. No dijo nada al principio, solo la abrazó con fuerza, apoyando la frente contra la de ella. El corazón de ambos latía como loco.
Lincoln: ¿De verdad?
Jordan: Vamos a hacer una prueba para estar seguros. Pero tengo un presentimiento muy fuerte
Lincoln la besó, largo y profundo. El inicio de una nueva aventura había comenzado. Ya no eran solo una pareja. Eran una familia... en expansión.
12:20 PM
Esa misma mañana, Jordan y Lincoln salieron de la mansión rumbo a una farmacia de lujo en West Hollywood. Querían privacidad, así que fueron encapuchados y con gafas de sol. Adquirieron un test digital de última generación, el más preciso y rápido del mercado.
De regreso en casa, el ambiente estaba lleno de silencios nerviosos, miradas, sonrisas temblorosas. Jordan se encerró en el baño principal de la suite. Lincoln, afuera, caminaba de un lado a otro, jugueteando con su anillo de matrimonio.
Jordan: ¡Listo!
La puerta se abrió lentamente. Jordan sostenía el test con ambas manos, respirando agitada, y lo mostró a su esposo. En la pequeña pantalla digital, una palabra en letras claras lo decía todo: "Embarazada."
Lincoln se quedó boquiabierto un momento. Luego la levantó en sus brazos con una risa emocionada, girándola como si el mundo fuera demasiado pequeño para contener tanta alegría.
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Lil Loud (TLH)
Fiksi PenggemarTraicionado, abandonado por sus amigos y cansado de que sea la oveja negra de la familia por no tener un talento. Lincoln Loud logra salir adelante convirtiéndose en un cantante de genero urbano y les mostrara que no es un don nadie.
