El fuego y la trampa

La plaza central de Xianyang estaba colmada. Las banderas ondeaban con los colores de las casas ancestrales y en el centro del estrado, yo, vestida con un atuendo ceremonial moderno pero cargado de símbolos antiguos, estaba a punto de dar un discurso.

Tn:Hoy, no solo acepto el legado de la Casa Nanshou... *inició con voz clara*. También declaro que ningún enemigo oculto volverá a amenazar lo que nos pertenece.

Y entonces sucedió.

Un estruendo. Un destello en el aire. Y una figura encapuchada entre la multitud alzando un pequeño dispositivo hacia mi.

Nj: ¡Cubran a la heredera! *gritó Namjoon, reaccionando en milésimas*.

Minho y Hyunjin se lanzaron al frente. El escudo electromagnético que había instalado Felix desde la consola remota se activó justo a tiempo: una ráfaga de energía fue absorbida por el campo, desintegrando el intento de detonación.

Caos. Gritos. Y luego… acción.

Han, Jeongin y Seungmin se movilizaron entre la multitud con precisión quirúrgica. En segundos, capturaron a tres de los cómplices del atacante. Uno de ellos tenía un parche oculto con el emblema de Park Eunjae.

Sm:Este no era un ataque improvisado *dijo Seungmin, sujetando al principal agresor*. Esto fue planeado desde dentro… con acceso a nuestras rutas.

Hj:Pero subestimaron a TN *murmuró Hyunjin, mirando a la heredera que, a pesar del intento de asesinato, seguía de pie, sin parpadear*.

Yo tomó el micrófono otra vez.

Tn:Ahora lo ven todos *dijo, su voz firme*. Los traidores ya no se ocultan. Y sus máscaras... están cayendo una a una.

Las pantallas gigantes mostraron en tiempo real los rostros de los detenidos, junto con una advertencia: “La traición tiene consecuencias”.

Y mientras tanto, en una sala oculta, Park Eunjae veía todo.

PE:La niña... ha cambiado las reglas del juego *murmuró, furioso*.

Pero ya era tarde.

Los cercos se cerraban. Los aliados se unían. Y yo... no iba a retroceder jamás.

caer en tu sonrisa Donde viven las historias. Descúbrelo ahora