👑la coronación de los herederos 👑

El eco de pasos resonaba en los pasillos de mármol del gran Palacio Imperial. Todo estaba preparado para la ceremonia que cambiaría el rumbo de muchas vidas: la coronación de los herederos.

En una sala privada, separada del bullicio del gran salón, me encontraba ajustando con calma los detalles de mi  atuendo. Mi vestido de tono negro con detalles dorados le daba una presencia imponente y sobria, reflejo exacto del poder que por años había ocultado. No estaba sola. A mi alrededor, once figuras me  acompañaban, cada una irradiando una energía distinta pero complementaria: Kim Namjoon, Lee Minho, Han Jisung, Yang JeongIn, Min Yoongi, Jung Hoseok, Park Jimin, Jeon Jungkook, Bang Byung Chan, Seo Chang Bing y Hwang HyunJin.

Todos llevaban trajes ceremoniales, personalizados según sus linajes. No eran simples acompañantes, eran pilares de una nueva era. Los silencios eran densos, no de incomodidad, sino de preparación. Cada uno sabía lo que esa noche significaba.

Namjoon, que permanecía cerca de mi desde que llegamos, rompió el silencio. Su voz fue firme, como si quisiera anclar ese momento en el tiempo.

Nj: Este es nuestro momento *dijo, con una mirada que mezclaba orgullo y responsabilidad*.

Yo me gire hacia él, con los ojos clavados en los suyos. Mi respuesta no tardó.

Tn: Sí, pero solo el futuro nos dirá si este es el camino correcto.

Una sombra de duda cruzó por mi  rostro, pero solo por un segundo. Había tomado decisiones difíciles para llegar hasta ahí. Ahora debía sostenerlas.

Del otro lado del Palacio, el salón principal ya estaba repleto. Las luces, los arreglos imperiales, los escudos de cada familia... todo estaba dispuesto. Los miembros del ZGDX ya estaban ubicados en una de las primeras filas: Lu Cheng, Lao K, Lao Mao, Tong Yao, Xiao Rui, Xiao Pang y Lu Yue. Algunos mostraban impaciencia; otros, simple expectativa.

Los murmullos crecían con cada minuto. Había tensión, pero también reverencia. Nadie sabía realmente lo que esa noche traería. Los nobles, los líderes empresariales, los representantes de clanes, todos estaban ahí para presenciar algo único.

Fuera del salón, las grandes puertas se abrieron.

Yo  y mi séquito comenzamos  a caminar. Era el momento.

Cada paso retumbaba en los pasillos como si la historia misma se escribiera con sus pisadas. Nuestros rostros estaban serenos, pero en el aire flotaba algo denso. Los ojos de todos se volcarían sobre nosotros en cuanto cruzamos la entrada.

Ming aún no había llegado.

Y, aunque nadie lo sabía, su ausencia inicial cambiaría el curso de todo.

Este es como imágene el vestido de TN

Este es como imágene el vestido de TN

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