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Cuando Todo Encuentra Su Lugar

Años después, cuando los ecos de conspiraciones y coronaciones ya eran leyenda, el mundo había cambiado. No en un estallido de gloria, sino en el susurro constante de las nuevas generaciones que crecían con libertad, con verdad… y con un legado que no pesaba, sino que inspiraba.

Yo, ahora conocida no solo como heredera de la casa Nanshou, sino como líder de una nueva era, caminaba por el jardín de la antigua residencia. A mi lado,  Jungkook, mi compañero de vida, me observaba con esa sonrisa tranquila que solo él podía sostener por años sin perder su intensidad.

Nuestra  hija, Eunha, corría entre las flores con una capa improvisada, fingiendo ser una heroína, mientras Namjoon y Minho jugaban a dejarse “atrapar”, riendo como si el tiempo no hubiera pasado.

Los herederos, ahora adultos con sus propias responsabilidades, seguían reuniéndose cada año en esa casa. No para discutir tratados ni preparar estrategias. Sino para recordar por qué todo había comenzado.

ZGDX había florecido bajo una nueva generación de jugadores. El equipo conservaba la esencia, pero los que alguna vez fueron leyenda ahora eran mentores, voces firmes y pacientes de un legado que no descansaba en trofeos, sino en la pasión por luchar por algo más grande que uno mismo.

Tong Yao escribía. Sus memorias. Su historia. Su voz. Como testimonio de los días oscuros y de los amaneceres que vinieron después.

F nunca volvió. La justicia había sido contundente. Los escombros de su red de poder fueron estudiados, entendidos, archivados. Pero no olvidados. Porque olvidar significaría correr el riesgo de repetir.

Y yo, cada noche, me sentaba frente a una hoja en blanco. A veces escribía. A veces solo pensaba. Pero siempre recordaba que todo comenzó con una verdad que nadie quiso escuchar… y terminó con una familia que lo cambió todo.

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“No éramos héroes. Éramos humanos.
Con miedo, con rabia, con amor.
Y elegimos no rendirnos.”

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Cuando el sol caía, y la niña dormía entre cuentos y anécdotas, yo me recostaba sobre el pecho de Jungkook.
Tn:¿Crees que lo hicimos bien? *le pregunto, con la misma duda de siempre*.
Jk;Creo que… hicimos lo mejor.
Tn:¿Y eso basta?
Jk:Siempre que haya amor, basta.

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Y así, la historia llegó a su fin.

Pero el legado...
...el legado apenas comenzaba.

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