Quincuagésima Segunda Carta

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Querido J:

He vuelto, J, después de tantos meses. Pero no, esta vez no vengo a llorar tinta. Esta vez no vengo a gritar en escritos.
No vengo a por ti, precisamente.

Vengo a despedirme.

Fuiste ese amor que es desquiciado y obsesivo, pero que de tanto buscar, perdí. Ya no somos y no seremos, y la verdad es que el ser sin ti ya no me aterra.

Contigo entendí porqué los huracanes llevan nombres de personas. Entendí lo que es obsesión, que no se igual al amor. Entendí contigo que encontrar a alguien con quien quieres pasar el resto de tu vida no significa que sea esa persona con la que vas a pasar el resto de tu vida.

No me aterra vivir sin ti, J. Ya no.

Gracias por esta historia absurda, que ya puedo finalizar.

Buena suerte, J.
Donde quieras que estés.

Querido JHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora