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Capitulo 19: Inevitable

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El sonido de la alarma no la tomó por sorpresa. Marinette ya estaba despierta desde hacía varios minutos, la rutina instalada en su mente como algo automático. Los primeros rayos de luz cruzaban la ventana, filtrándose con suavidad. Un nuevo día. Uno más.

Desde la repisa, Tikki revoloteó con energía, lista para iniciar la mañana.

Tikki: ¡Buenos días, Marinette!

Marinette se estiró levemente antes de girarse hacia su escritorio.

Marinette: Buenos días, Tikki.

Ginna, apoyada contra el marco de la ventana, jugaba con su pulso de energía entre los dedos mientras sonreía con aire burlón.

Ginna: "No dejaré que te arrastren conmigo si caigo."

Marinette le lanzó una mirada seca.

Marinette: ¿Siempre tienes que repetir lo que dice la gente?

Ginna: Solo las frases que me parecen interesantes.

Marinette suspiró, cerrando su cuaderno.

Marinette: No fue más que una estrategia.

Ginna: Claro, estrategia. Nada más. Cálculo puro.

Marinette la ignoró y se levantó, recogiendo ropa antes de entrar al baño.

El agua caliente corrió sobre su piel mientras se aseguraba de despejar cualquier resto de sueño. La rutina era mecánica: bañarse, vestirse, alisar un par de detalles en su cabello antes de salir del baño.

Cuando terminó, se dirigió a la cocina y preparó un desayuno ligero. No tenía tiempo de sentarse a disfrutarlo, pero al menos la comida aseguraba que su cuerpo estuviera en orden.

Ginna la observó desde el marco de la puerta mientras mordía otra galleta.

Ginna: Aunque debo admitir que es fascinante. De todas las personas con las que podrías formar una alianza... elegiste a un asesino.

Marinette continuó ordenando sus cosas sin responder.

Ginna: Eso dice mucho de ti.

Marinette se detuvo un instante, apenas perceptible, pero suficiente para que Ginna lo notara.

Marinette: No digas tonterías.

Ginna: Lo curioso es que cada vez te esfuerzas más en negarlo.

Tikki, que había estado revoloteando cerca del frutero, se detuvo en seco, su expresión preocupada.

Tikki: Marinette no está enamorada. Y no debería estarlo. (una pausa) Light es peligroso. No puedes confiar en él, mucho menos sentir algo por él.

Ginna giró lentamente, su sonrisa afilada.

Ginna: ¿Sabes qué creo? Te enamoraste de un asesino.

Marinette se congeló por un segundo, la cuchara suspendida sobre el tazón.

Marinette: ¿Qué?

Ginna: No lo niegues. Es clásico. La heroína trágica, el chico brillante con moral cuestionable, miradas intensas entre ecuaciones y cadáveres...

Marinette: Estás delirando.

Ginna: ¿Delirando? Por favor. Lo vi en tu cara cuando te corrigió el ejercicio. Te brillaron los ojos como si te hubiera regalado una rosa negra.

Marinette: ¡Fue una corrección matemática!

Ginna: Claro. Y la física cuántica también es romántica si la dice alguien con buena mandíbula.

Amor de AsesinosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora