「 Capítulo 32 」

431 48 17
                                        

𓂃𓈒𓏸Memorias Perdidas𓏸𓈒𓂃

Konoha Riden𓂃Bar.

Varios días después.
6:34pm.


Sasuke.

—He pasado mis últimos días fuera de la mansión. Huyendo como un maldito fugitivo. Estoy entre el bufete —enterrándome en casos que no me interesan— y este bar —ahogando en alcohol el sabor amargo de mi propia vida hasta que anochece.

Maldita sea.

La insistencia de Mikoto se ha convertido en acoso. Llamadas, mensajes, sirvientes siguiéndome como perros falderos. Hasta el aire en esa maldita mansión me asfixia.

Pero no es solo eso.

Es ella.

La imagen de Sakura con su mirada apagada, con los moretones en el cuello, con la voz quebrada diciendo "Que tenga buen provecho, señor"... no se borra. No me deja dormir. No me deja pensar.

He investigado. He enviado a mis hombres. He removido cielos y tierra.

Y ahora lo sé todo.

El contrato. La deuda de su padre. La forma en que Itachi la forzó a firmar. La noche en que llevó a su padre esposado y golpeado a su apartamento. El arma en la sien. Las amenazas.

Maldito hijo de puta.

Cada detalle que descubro me hace apretar los puños con más fuerza. Me imagino la escena: Sakura temblando, firmando su libertad bajo coacción. Y mi hermano, sonriendo, disfrutando cada segundo de su sufrimiento.

La ira es lava en mis venas.

—¿Otra vez con eso? —la voz de Yugo me saca del trance. Está a mi lado, arrastrando su vaso vacío sobre la barra—. Llevas una hora mirando el mismo vaso como si fuera a confesar crímenes de guerra.

No respondo. Bebo de un trago. El whisky quema, pero no lo suficiente.

—Mierda, Sasuke. Qué lío...

Yugo es el único que conoce todo el maldito desastre en el que estoy metido. No tuve que contarle mucho. Es un hombre de pocas palabras y mucha observación. Llegó a sus propias conclusiones hace días.

—Ni que lo digas —gruño, frotándome los ojos como si pudiera borrar el cansancio.

Estoy a punto de ahorcarme con mi propia corbata.

—¿Entonces pretenden obligarte?

—Eso intentan —Mis nudillos blanquean alrededor del vaso ya vacío—. Pero no pienso darles el gusto de pisar ese altar.

Yugo silba, sacudiendo la cabeza.

—Me apiado de ti, hermano.

—¿Y qué hay de Sakura? —pregunta Yugo, y su tono es más serio ahora—. ¿Has podido hacer algo por ella?

Bebo otro trago antes de responder. El hielo tintinea contra el vaso.

—He investigado la deuda. El contrato. Todo. Fue una mierda desde el principio. Su padre la vendió. Itachi la chantajeó con sus amigos, con su padre, con todos. Y ella... ella firmó para protegerlos.

—¿Puedes romperlo?

—No lo sé —admito, y la palabra me cuesta—. Los malditos Uchiha tienen los mejores abogados. Incluyéndome a mí, si no fuera porque estoy del otro lado. Pero estoy trabajando en ello. Buscando un resquicio. Algo que me permita...

Un Contrato✔Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora