Chapter 8

31 6 1
                                        



Jin-ah juega con su uniforme sin apartar la mirada de la ventana, no quería admitirlo en voz alta pero temía por su chico y su reciente amigo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Jin-ah juega con su uniforme sin apartar la mirada de la ventana, no quería admitirlo en voz alta pero temía por su chico y su reciente amigo. Suelta un suspiro mientras que caminaba esta vez a la puerta y veía que habían unos cuantos zombies por el pasillo, entonces por su mente empezaron a pasar imágenes de cuando fueron perseguidos.

"¿Tal vez por el olor? En TWD, ellos se cubrieron con las tripas de los muertos. Aunque, no creo que ellos hagan lo mismo" piensa Jin-ah mirando al grupo de amigos que tenían rostros desanimados.

—Hay países donde lamentan más cuando mueren los adultos que los niños. Y hay otros donde se lamentan más si mueren los niños. —solo miran a Nam-ra hablar. —¿Qué preferirá nuestro país?

— ¿Y eso importa? —pregunta Dae-su después de unos segundos de silencio.

—Cuando los niños mueren, no queda esperanza alguna—explica Joon-yeong, la mayor de la Choi camina lentamente hasta posicionarse al lado de su hermana. —Pero, si mueren los adultos, nos quedamos sin sabiduría. La pregunta es... ¿a quiénes valorarían más?

A lo lejos se escuchaban los zumbidos de los helicópteros, ambas hermanas miraron por la ventana dos helicópteros pasar, sin percatarse que ahí se encontraban ellos.

—Los helicópteros no dejan de llegar—murmura Nam-ra. —Si quisieran salvarnos, ya lo habrían hecho. Y, aunque quisieran hacerlo, no seríamos los primeros ni únicos. Parece que los estudiantes no somos tan importantes. Solo niños, nada más.

—Pero ¿Cómo van a venir si no hay señal de que estamos vivos? —difiere Jin-ah, mirando todo el campo de la escuela. —Si lo único que ven al pasar por esta zona son zombies.

Ante lo dicho por la pelinegra, se sintieron un poco consolados pero no del todo, quién estaba ansiosa mirando por donde se habían ido los chicos. — ¿Creen que se demoren?

—Tengo un mal presentimiento. ¿Y si... —empieza hablar Jin-ah con preocupación, pero al ver las miradas aterradas de sus compañeros prefirió mantenerse callada. —Nada, olvídenlo. —después de eso, nadie dijo nada, pero no pudieron olvidar lo que Jin-ah había dicho.

El tiempo pasaba y Jin-ah se propuso a dormir queriendo recuperar fuerzas para cuando tengan que salir de ahí. —Su-hyeok. —Ante el nombramiento del chico, todos se acercaron cuando entró completamente a la sala, preguntándose que había pasado y sobre todo porque había llegado solo.

—Sin calcetines.

— ¿Estás bien?

— ¿Tienes el celular?

— ¿Dónde está Cheong-san? —al no tener respuesta, On-jo se acerca a la ventana para mirar si no había alguna señal de él.

Jin-ah supo que algo no andaba bien, por como temblaban las manos de su chico; sin importar nada se acercó a él haciendo que sus ojos se unieran al instante y juntando sus manos le susurró que todo estaba bien, queriendo calmarlo.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Feb 18 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

𝐀𝐏𝐎𝐂𝐀𝐋𝐘𝐏𝐒𝐄, «𝐚𝐨𝐮𝐚𝐝»Donde viven las historias. Descúbrelo ahora