Semanas después
Inés le había pedido a Victoriano que no volvieran a hablar de lo ocurrido ni que comentara nada con sus hijos. Quería dejar atrás ese mal momento, y Victoriano respeto su decisión
Victoriano junto a Diana habían salido del país por temática de trabajo,aunque Víctoriano insistío en llevarse a Ines con él, ella opto por quedarse.
En la noche
En una llamada Victoriano hablaba con Ines
Ines: Cómo les fue hoy?
Victoriano: Bien aún no se cierra el negocio sabe lo testaruda que es Diana, si no aceptan los terminó y condiciones no va a dejar firmar
Ines: Mm que raro, me suena a alguien quieres que te diga quien es?- notorio sarcasmo
Victoriano: Muy graciosa morena, los niños??
Ines: Ya están dormidos
Victoriano: Duerme con ellos, para que no tengas pesadillas
Ines: Sabes que no puedo, tienen mal dormir, ayer Cesar cayó de la cama en la madrugada, no sabes cuanto lloro.
Victoriano: Pobre mi machito, ya me imagino el llanto que pego
Ines: Ya te imaginaras, lo poco que agarraba de aire lo usaba para llorar, lo cargue un rato hasta que se durmió.
Victoriano: Y tú descansaste algo morenita?
Ines: Un poco, hoy me dedique a la cocina hice queso ....
Victoriano: Ines ya te he dicho que no andes en la cocina..
Ines: Ya sabes que a mi me gusta ayudar y ya no te enojes, te amo y te cuidas - colgó antes de iniciar una discusión
Victoriano: Si yo también te amo morena- hablo con sarcasmo frente a la pantalla
Los días pasaron, una madrugada un Victoriano cansado entró a la habitación, no había dicho nada que llegaría, dejó el maletín en una esquina, se comenzó a quitar la ropa hasta quedar en un bóxer.
Se deslizó con cuidado en la cama, sintiendo el calor del cuerpo de Ines bajo las sábanas. La abrazó por la cintura, atrayéndola hacia él con suavidad. Inés se removió un poco en sueños
Victoriano apoyó la frente en su hombro, cerrando los ojos con cansancio. No quería despertarla, pero la necesidad de sentirla después de tantos días lejos lo hizo apretarla un poco más contra su pecho.
Ines: Llegaste... -susurró ella, sin abrir los ojos, su voz aún adormilada.
Victoriano: Si, morenita... -murmuró él, acariciando su brazo con lentitud- No quería despertarte.
Inés se giró apenas, buscando acomodarse mejor entre sus brazos.
Ines: Siempre lo haces -sonrió débilmente, su mano rozando la de él bajo las sábanas- ¿Cómo estuvo el viaje?
Victoriano: Largo... pesado... pero ya estoy aquí -busco su boca en la oscuridad, le planto un suave beso,ambos sonrieron ante el acto
Ines: Diana cómo está? Ya comieron?
Victoriano: Diana se quedo con Alejandro en la ciudad, ya comimos, solo quiero descansar -la estrecho más entre sus brazos y cerró los ojos para minutos después quedarse dormido igual que ella.
Mañana siguiente
Victoriano se movió en la cama buscando la silueta femenina, pero no la encontró. Escuchó el sonido de la ducha y sonrió. Se levantó, se dirigió al cuarto de baño y sin dudarlo, se quitó la única prenda que lo cubría.
